domingo, 30 de marzo de 2014

"El crimen os sienta tan bien": un texto de Carlos Pérez de Ziriza



Apenas hemos tratado en este blog imágenes al otro lado de la norma. Hemos rescatado, eso sí, fragmentos de una historia alternativa en la estela de los anticristos, antes y después del aullido de Johnny Rotten, el líder de los Sex Pistols, el punk como movimiento social, un jalón en la historia alternativa del mundo y de las cosas, siguiendo el hilo del nihilismo, el anarquismo místico-lujurioso, las vanguardias, el dadaísmo, el Cabaret Voltaire, la Internacional Letrista y la Internacional Situacionista, los grupos de París en los años 50 y 60 alrededor del autor de la potente idea de "sociedad del espectáculo" Guy Debord. 

Esto es, hemos rescatado puntualmente fragmentos de esos movimientos culturales y artísticos que dejan menos huella que este blog, hemos recogido los Rastros de carmín de ese extraordinario crítico musical que es Greil Marcus.

Teníamos ganas de recoger también aquí algún texto de otro estupendo crítico musical, más accesible pero que nos interesa igual: Carlos Pérez de Ziriza

Le pedimos permiso para rescatar aquí un, aún reciente, texto sobre imaginarios del rock (imaginarios al otro lado de la norma) que sacó en Valencia Plaza y como además de buen crítico es buena persona, con complicidad bloguera, dijo sí.


complicidad punk








"El crimen os sienta tan bien" por Carlos Pérez de Ziriza

publicado en Valencia Plaza


VALENCIA.¿Puede haber algo en común entre Sonic Youth y The Smiths? ¿Es posible trazar una conexión histórica significativamente estética entre las dos bandas independientes (hablamos de actitud, claro) por antonomasia a ambos lados del océano, la norteamericana y la británica?


A la mayoría de ustedes les sonará la portada de Goo (Geffen, 1990), la icónica cubierta de Sonic Youth decenas de veces imitada en todo el planeta, incluso también por bandas de nuestro país como Els Surfin Sirles. En ella se muestra a una joven pareja supuestamente dándose a la fuga, tras haber cometido un asesinato, tal y como había diseñado Raymond Pettibon para su tira cómica, bocadillo explicativo incluido. Lo que no mucha gente sabe es que los protagonistas reales de esa imagen son Maureen
Hindley y David Smith, joven matrimonio británico que en realidad acudía a prestar declaración, sentado en el asiento trasero de un coche policial, en calidad de testigos de un horrendo crimen que sacudió a la sociedad británica de los años 60: el cometido por Myra Hindley(hermana mayor de aquella) y su marido Ian Brady, quienes asesinaron y abusaron de cinco menores entre 1963 y 1965, en el tristemente célebre "crimen de los páramos de Manchester".
Myra Hindley e Ian Brady fueron sentenciados a cadena perpetua, pero sobre el jovencísimo David Smith (18 años cuando se casó con Maureen, de solo 19), testigo involuntario de la muerte de uno de aquellos niños a hachazos y responsable de dar el chivatazo a la policía, recayó siempre la sospecha de la culpa, azuzada por las insidias de la que hasta entonces había sido su cuñada, en un caso que aún coleó hasta los años 80. Un calvario que acompañó al joven inspirador de la portada de Sonic Youth (porque ella, su ya ex mujer, murió en 1980) hasta el fin de sus días, hace menos de dos años, como recogía la prensa del país.
El infausto crimen de los páramos fue también el espinoso leit motiv lírico de 'Suffer Little Children', uno de los temas de The Smiths (Rough Trade, 1984), el debut homónimo de la banda de Morrissey Johnny Marr. Lo abordaron sin el menor atisbo de ironía ni frivolidad, pero los de Manchester tuvieron que enfrentarse a los previsibles ataques de la prensa amarillista de su país y demás lecturas puntillistas, lo que obligó a Morrissey a mantener por aquel entonces algún encuentro privado con los padres de una de las víctimas para templar ánimos.
Poco extraño, dado un gesto tan inusualmente temerario en una banda novel en el imperio del tabloide. Tendrían que pasar siete años para que Morrissey se atreviera a repetir incursión en un texto sobre el mundo criminal, en aquel 'The Last Of The Famous International Playboys' que, ahora sí, ironizaba acerca de los hermano sKray, pareja de gangsters de referencia en el East End londinense de los 60.
Tampoco cabe deducir ánimo de banalización en el gesto de Thurston Moore y compañía, quienes simplemente se valieron de un cómic transgresor como uno de sus característicos símbolos desafiantes en la jungla de las multinacionales, en la que ya se hallaban inmersos. Quién sabe hasta qué punto sabían o desconocían la historia real que se ocultaba tras esa pareja inmortalizada por Raymond Pettibon, omnipresente emblema del rock alternativo de las últimas décadas.

El caso es que, partiendo de lo particular a lo general, sirva esta insospechada conexión como botón de muestra para recalcar la omnipresencia de la temática criminal desde hace muchas décadas en la mitología rock, marcada en muchas ocasiones por el influjo de las historias de asesinos en serie. Presencia obvia en todo arte que pretenda radiografiar los claroscuros de su tiempo (como el cine, sin ir más lejos), pero que en su caso adquiere unas connotaciones singulares.

Por lo que atañe a Sonic Youth, resulta palpable en más de una ocasión. "En su caso, creo que la portada de Goo simplemente les atrajo por su iconografía casi punk, y por tensar los límites de Geffen, la multinacional con la que acababan de firmar contrato", nos cuenta al respecto Ignacio Julià (Barcelona, 1956), referente durante décadas de la prensa musical estatal, desde publicaciones venerables como Rock Espezial, Vibraciones o Ruta 66, y autor del reciente Estragos de una Juventud Sónica (Alternia), libro en el que repasa la historia de la banda neoyorquina a través de sus numerosos encuentros personales en las últimas décadas.


Lógicamente, esa conexión no es ni la única ni la más significativa. Títulos comoDeath Valley ‘69', en referencia a la matanza perpetrada por el clan de los Manson, desvelan el interés de una banda "por una época concreta, el año 1969, y el choque entre dos corrientes de pensamiento que habían moldeado la segunda mitad de los años sesenta. Por un lado Vietnam y por el otro el pacifismo, las revueltas juveniles y raciales y la brutal represión policial de las mismas, Woodstock contra Altamont, Manson contra Beach Boys, etc...", comenta Julià, quien defiende la condición de los padrinos del noise rock como meros observadores, ya que "no hacen de Manson un antihéroe o un ícono".

En la línea argumental seguida por la banda a través de su carrera es fácil detectar los estragos de "un punto de inflexión para Estados Unidos que resquebrajó el sueño americano apoyado, en los años cincuenta, por la bonanza económica de posguerra", algo que explicaría muy bien, en connivencia con los rigores del reaganismo en los 80, títulos de álbumes como Daydream Nation (Enigma, 1988), algo así como "nación sonámbula". El sueño americano hecho trizas.
Llegados a este punto, es de ley detenernos en la masacre perpetrada por Charles Manson y sus secuaces como el primer brote serio de sordidez criminal en la historia del rock, cuyo idealismo hippy, a finales de los 60, apenas se veía alterado por la marginalidad pregonada por bandas como The Velvet Underground.
Ignacio Julià cree que "los crímenes de la Familia Manson quiebran para siempre la utopía del jipismo y su idealizada forma de vida alternativa, porque Manson había estado pululando por la escena musical de Los 

Ángeles, llegando a congeniar con Dennis Wilson de los Beach Boys". De hecho, algunas de las canciones de los Beatles fueron amoldadas por el particular esquema mental de un hombre que en el futuro inspiraría cientos de canciones (de Neil Young, White Zombie, System of a Down o The Flaming Lips, entre muchos otros) e incluso serviría para bautizar a provocadores estéticos-que no sonoros-comoMarylin Manson.
Julià asume el tono crepuscular de unos sucesos que, "como el desencanto del concierto de los Stones en Altamont, aceleran el final de aquel sueño buenista, ya que 1969 no solo pone punto final a la década prodigiosa, sino que nos abre los ojos ante una realidad incómoda". La era de Acuario devolvía así un reflejo agrio y resquebrajado, ya que "no todo eran buenas vibraciones entre los niños de las flores, y conviene mencionar la canción homónima de Stooges, '1969', que sería otra pieza fundamental para entender el momento, pues ya refleja el hastío de una juventud sin futuro en los esquemas de un capitalismo imperioso".
El listado de serial killers o puntuales asesinos célebres cuyas fechorías han sido glosadas en el mundo del rock se amplía a Mark David Chapman, el asesino deLennon (And You Will Know Us By The Trail of Dead, The Cranberries), John Wayne Gacy "el payaso asesino" (Sufjan Stevens, Deertick), Jim Jones (Brian Jonestown Massacre, Manowar, Concrete Blonde), David Berkovitz "el hijo de Sam" (Dead Boys, Elliott Smith) y un largo ectétera cuyo detalle sería imposible de abarcar aquí. Hay incluso listas de canciones en medios especializados que seleccionan los temas más populares, aquellas canciones, de entre las relacionadas con la temática criminal, más destacadas entre los melómanos de pro. La edición norteamericana de Rolling Stone publicó en septiembre pasado el Top 15 de sus lectores, en cuyos primeros puestos figuran el 'Folsom Prison Blues' deJohnny Cash, 'I Shot The Sheriff' de Bob Marley o 'Hey Joe' de Jimmy Hendrix.
Entre los nombres recurrentes en estas lides, como así ocurre también en la lista de Rolling Stone (aparece en el número 9), figuran personajes como el legendarioStagger Lee. O como Jack el Destripador, a quien en su momento cantaron The Horrors, LL Cool J o (sí, otra vez) el propio Morrissey.
Aunque quien logró un sesgo más afilado en las evocaciones de esos personajes fue Nick Cave, el músico de dominio público que seguramente detente una mayor galería de criminales en su discografía. De hecho, nadie ha sacado más partido que él a la actualización de las Murder Ballads (Baladas de la muerte), un subgénero de la música folk anglosajona cuyas raíces datan nada menos que del siglo XVIII, solidificando un legado del que beberían los folk singers de los años 50 y 60, comoDylan, Joan Baez, Dave Van Ronk o The Carter Family. Algunas de ellas abordaban el crimen desde la óptica del asesino.
"Todas esas historias de maleantes y asesinos han nutrido a la música popular desde siempre, y en el contexto rock, la fuente principal fue la Anthology of American Folk Music (1952) de Harry Smith, virtual punto de partida del revival folk", nos cuenta Ignacio Julià, quien además traza sin pestañear una línea sucesoria que enlaza "con el rock sangriento de Alice Cooper y el feísmo del punk, en los 70, prosiguiendo con ese discurso tan atractivo para los adolescentes de clase media, que eran quienes compraban discos de rock y buscaban una alternativa escabrosa a la vida convencional de sus padres".
La fórmula fue ejemplarmente sublimada por Nick Cave en el álbum Murder Ballads(Mute, 1996), disco repleto de colaboraciones de postín (Kylie Minogue, PJ Harvey, Shane McGowan) y temas como 'Henry Lee', 'Crow Jane', 'O'Malley's Bar' o 'Where The Wild Roses Grow', curiosamente preñados de una serenidad y aliento poético más raros de encontrar en los inicios de su carrera, también marcada por "clásicos como 
'Wanted Man' de Dylan & Cash o 'The Mercy Seat', que es la historia de un hombre a punto de ser ajusticiado en la silla eléctrica", como bien apunta Julià.
En general, y continuando con una tradición que tiene mucho más de americana (por su tradicional idiosincrasia) que de británica o europea, son músicos yanquis de sonido cavernoso y referencias atávicas quienes con más frecuencia han escarbado en los últimos tiempos en las miserias humanas del crimen, como pueda ser el caso de Afghan Whigs, Queens Of The Stone Age, Mark Lanegan, The Brian Jonestown Massacre y muchos otros integrantes de una lista inagotable, aunque algunos estén incluso conectados entre sí por colaboraciones varias. Ellos han redactado los últimos capítulos de una relación con muchos renglones por aún por escribir.

jueves, 13 de marzo de 2014

El hilo de Almudena: una entrevista con la escultora Almudena López


Nos ha gustado mucho la exposición fotográfica "Desapercibidas" de la escultura Almudena López (Asturias, 1976) tal como la pudimos contemplar en la librería y espacio cultural Le Petit Canibaal dirigido por el escritor y editor de la revista Canibaal Ximo Rochera (Castellón de la Plana, 1968).


Librería y espacio creativo Le petit Canibaal en C/ Puerto Rico, 22 de Valencia


La exposición “Desapercibidas” comisariada por Lucas Carbonell, está ofreciendo estos días una poética tan inteligente como sensible de los cansados, pero nunca abatidos, rostros de mujeres trabajadoras (trabajadoras en el sentido amplio y no jurídicamente excluyente del término) que conforman un paisaje urbano tan cotidiano como desapercibido en el barrio valenciano de Ruzafa.


Almudena López artista y Lucas Carbonell comisario de la exposición en Le petit Canibaal

Se trata, como señalaron los responsables de la exposición, de la constatación de un patrimonio social intangible y único destinado, es posible temerlo así, a desaparecer por la tendencia al aburguesamiento (gentrification) del barrio y el paralelo desplazamiento de las clases más desaventajadas como parte del más general arrinconamiento. siempre hacia el exilio urbano, siempre hacia la periferia, de esas mujeres de las llamadas con enorme ambigüedad "clases populares". Son mujeres, las retratadas por Almudena López, de rostros y cuerpos cansados en los que no resulta posible dejar de percibir la condición de pétreo pilar de un mundo enérgico que, sin embargo, se desvanece en las habituales crónicas del mundo, de la actualidad y de las cosas.

Desapercibidas: Mujeres, las fotografiadas por Almudena que no sabemos si acabarán un día de resignarse a conocer sobre todo el extrarradio de la representación del universo y de las cosas, la dureza, el sacrificio y la fatiga de la vida.




La exposición de Almudena López en Le petit Canibaal, un nuevo espacio creativo en la ciudad, podrá verse sólo hasta este miércoles día 12 de marzo aunque somos muchos los que estamos pidiendo que dure un poco más.
Para intentar atrapar el paso casi fugaz de la artista, La norma y la imagen le pidió a Almudena un poco de su tiempo para poder plantearle unas preguntas.

El talento es siempre generoso y dijo sí.


Desapercibidas

Pregunta: 
Almudena, somos sinceros cuando decimos que nos ha gustado mucho tu reciente exposición fotográfica: “Desapercibidas”. Hemos visto, con sorpresa, la absoluta naturalidad de los cuerpos y de los rostros que has fotografiado. Hemos visto también cómo para sacar a esas mujeres de ese lugar secundario, como de fondo de plano, que ocupan con emocionante naturalidad, te has acercado tanto a ellas, que al final -no sabemos si eres consciente del juego que se ha producido-  has sido tú la que parece que has pasado desapercibida para ellas. ¿Cómo has obtenido todo este documento y por qué has creído que merecía la pena mostrarlas de la forma en que lo has hecho?

Respuesta:
En ocasiones, no soy  consciente de los motivos por los que acciono el mecanismo  que produce una imagen. Ese juego de sombras, luces y colores, es el  espectro de una realidad externa sujeta a múltiples  interpretaciones.
Existe una pulsión en mí irrefrenable, que me obliga a retratar esos “fetiches de lo cotidiano”, esos registros que se salen de lo coherente y normativo y  que por motivos desconocidos, entran en los códigos lingüísticos  de lo extraordinario.


Almudena López, Asturias, 1976


Pregunta:
Tus fotografías nos han recordado la obra del fallecido Milton Rogovin (1909–2011) quien al ser preguntado por su tozuda insistencia en el retrato de los olvidados contestaba que si dirigía el foco de su cámara a los más desprotegidos por la sociedad: los pobres y los desempleados, era porque al fin y al cabo los ricos ya tenían sus propios fotógrafos. Parece que tu obra fotográfica sobre estas mujeres del barrio de Ruzafa en blanco y negro comparte no sólo un impulso estético parecido sino también, en este caso, el mismo impulso ético. ¿Es así? 

Respuesta:
El acto de fotografiar nunca es inocente. Quien diga lo contrario miente. 
Al fotografiar asumimos una actitud frente al objeto, una  responsabilidad, pues la mera decisión de accionar el  disparador  es un acto agresor, que debemos  sopesar en la justa medida y equilibrio.
Mis fotografías beben de muchas fuentes, la fotografía social de los periodos de entre-guerras, The photo League´s New York, August Sanders, Robert Frank, Helen Levitt y toda una troupe de fotógrafos que supieron retratar una realidad social parecida a la actual, en muchos matices. 
También me inspiran  muchas de las imágenes de la postguerra Española, fotógrafos como Joan Colom, Nicolás Muller, entre otros.
Principalmente amo una fotografía de calle, en el termino más amplio de la acepción,  una fotografía espontánea, fresca, ágil y comprometida.



Pregunta: 
Este blog intenta invitar a la reflexión sobre cuestiones sociales a propósito de la imagen así que perdona si la pregunta te parece muy traída pero resulta obligada: ¿cómo ves la época en la que nos encontramos y cómo entiendes la posición y el trabajo del artista en relación con ella?



Respuesta:
Creo que existen momentos en los cuales un artista se ve en la obligación moral de posicionarse. Y ante circunstancias como las que actualmente estamos viviendo, es preciso tomar partido. Mi forma de retratar el momento cotidiano no es inocente, con ella intento demostrar mi actitud ante una realidad que no me gusta, que me resulta injusta, y hostil. Es una manera de cuestionar este sistema egoísta y desequilibrado en el que vivimos actualmente.

Aun así asumo que mis fotos son sólo el registro velado de la realidad, ninguna foto es fidedigna, pero aun así es mi registro, mi visión. Espero que de algún modo, humildemente,  pueda aportar algo.



Pregunta: 
Eres, sobre todo, escultora y queremos acabar esta pequeña entrevista hablado de tu obra escultórica. 
Bajo el mitológico rótulo de Aracne / Ariadne se puede contemplar sugestivas esculturas en lana hilada, hilaturas mórbidas y objetos de arte fetiche en lana natural de oveja, hilatura tradicional en rueca y huso, eso forma parte de un proyecto tuyo en el que combinas fotografía, vídeo, instalación y ejecución de una serie de piezas a modo de coberturas corporales y que parece complementar tu investigación artística personal acerca de la utilización de materiales textiles en el campo escultórico contemporáneo.  
Aquí nos ha parecido extraordinariamente sugerente -quizás porque pensamos que el imaginario de la Grecia antigua siempre está vigente y que nunca nos ha abandonado del todo- escuchar lo que nos cuenta tu obra ¿se puede decir que hay en tu obra también una narración, un mito, un relato?  Si es así ¿en qué consiste éste?


Respuesta:
En mi obra escultórica me intereso principalmente por los ciclos, las alternancias y las fases selénicas y como estas influyen en la expresión de mi realidad corpórea. 
Es como un juego a veces macabro de identidades, entre lo femenino, lo fecundo y el tiempo que se alterna, nace y muere. Intento ocultar facetas de mí, mostrando otras menos visibles. Camino entre los contrarios, mutando y cambiando, indagando en la máscara. Realizo o personifico rituales mórbidos, y extraños, en los que interfiere lo sexuado, lo oculto, las danzas  de alcoba, para los cuales utilizo mis objetos fetiches en lana hilada de oveja.
Me identifico con artistas como Pierre Molinier, Anna Mendieta, Pepe Espaliú, Fina Miralles, entre otros.


La artista y el bloguero


No queremos quitarle más tiempo a Almudena y le dejamos que siga pensando en su arte.

miércoles, 29 de enero de 2014

¡Pero qué sed la de estos dioses!: literatura y derecho (VII)



"Quiero ser juez", me dijo mi hermano siendo niños. Y desde entonces y hasta el final de su vida nada nuevo, sobre ese viejo tema sólo variaciones".
García Cívico, Jesús, Una casa holandesa, Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, 2014





"Por una serie de circunstancias que no voy a contarles, comencé a leer novelas cuando era sólo un niño de siete años, novelas no de niños sino de mayores, como se suele decir, y he continuado leyéndolas hasta hoy que tengo 81 bien cumplidos. Así, ¿cuántas habrán sido las figuras de juez con las que me he topado en las páginas de los libros leídos? Seguramente cientos. Algunas han desaparecido totalmente de mi memoria, señal de que, al menos para mí, carecían de relevancia. Otras, sin embargo, las conservo. Permanecen por razones contradictorias. Porque me resultaron simpáticas, o porque me resultaron antipáticas, porque quedé totalmente fascinado por el ingenioso mecanismo de su forma de razonar, porque me impactó su perversión.



(...) 

¿Cómo no recordar la figura del juez protagonista de la novela "Los dioses tienen sed" de Anatole France? Al comienzo de su obra el juez, que no es togado pero al que las circunstancias le han atribuido poder de vida o de muerte, es comprensivo e indulgente, mas poco a poco se convence de tener una misión suprema de justicia salvadora, multiplica las condenas capitales persuadido de que en su juzgar vienen a coincidir ética, justicia, interés del Estado, amor a la humanidad. Y cuando, como ocurre en cada revolución, el propio juez se convierte en reo, se complacerá de su condena a muerte, emanada en nombre la de misma justicia que él mismo buscaba.


(...)

¿Qué es la justicia para Sciascia? Veámoslo con sus palabras.



“La administración de justicia ha sido siempre terrorífica, en cualquier situación. Especialmente cuando fes, creencias, supersticiones, razón de Estado o razón sectaria la dominan o se insinúan en ella.” Además: “Todo está ligado, para mí, al problema de la justicia: en el que está implicado el de la libertad, la dignidad humana, el respeto entre hombre y hombre.”
Y además: “Juzgar es un trabajo terriblemente difícil. Si tengo un consejo que dar, diría: “obsesionaos con el precepto, no juzguéis.”

No juzgar, el mismo precepto utilizado como título por André Gide tras la experiencia del jurado popular.
Pero, ¿se puede no juzgar?"


Andrea Camillero, "El juez en la literatura", Jueces para la democracia, 60, Noviembre, 2007, p. 5, 6.


sábado, 14 de diciembre de 2013

la víctima: representaciones

Ayer me levanté más pronto de lo habitual y me di prisa, más prisa de la habitual, para llegar a la Universitat Jaume I donde en una pequeña aula de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales se iban a ver imágenes, conceptualizaciones (aunque no me guste mucho esta palabra) y representaciones de la condición de víctima y su anverso, la muy humana cuestión del periódico afán por el genocidio y la matanza. Como soy humano todo esto me interesa. Me interesaba conocer personalmente a Vicente J. Benet, historiador e historiador del cine, reciente premio Ricardo Muñoz Suay por su libro El cine español. Una historia cultural, y responsable principal del proyecto de investigación: "De víctimas a indignados: Imaginarios del sufrimiento y de la acción política".


Me interesaba escuchar a Ignacio Aymerich, aunque prácticamente le escucho cada día, hablar de "La víctima como argumento en la justificación de las decisiones jurídicas y políticas". Lo hizo, Aymerich, en el modo que pocos en España dominan como él: la weberiana búsqueda de las causas que dan lugar a los hechos. La hegeliana mirada a la historia para explicar el mundo tal como lo conocemos. 

Duelo entre universitarios en Heidelberg

La confusión sobre el lugar de la víctima, epítome de la espectacularización del dolor y de la majadaría, permitió a Aymerich recordar, a la Brecht, cuestiones hoy olvidadas como el monopolio de la violencia física legítima por parte del Estado, el tercero como entidad encargada de la resolución del conflicto, la evolución y el significado de las formas judiciales de la búsqueda de la verdad, en los términos de Foucault.


La victimización de la política


La jornada empezaba a establecer bases para la conceptualización de la víctima, así como para entender algunas de las estrategias de representación del sufrimiento en los medios audiovisuales y a continuación todo se centró en el análisis en dos casos específicos: las imágenes del gueto de Varsovia durante la Segunda guerra mundial y el centro de  torturas y exterminio de Tuol Sleng organizado por los jemeres rojos en Camboya.


Cama de hierro en Tuol Sleng, centro de torturas de los Jemeres Rojos en  Phnom Penh (Camboya).

Arturo Lozano (Universitat de València) para mí un casual, feliz y reciente hallazgo, trazó en el trasfondo de los campos de exterminio una profunda, extraordinariamente estudiada, imagen de Adam Czerniakow "Genealogía de la víctima judía: Adam Czerniakow". Lozano puede ser quien mejor conozca en nuestro país "Shoah", las más de nueve horas del documental de Claude Lanzmann sobre el irrepresentable horror del Holocausto. 


"Shoah" Claude Lanzmann (1985)

En su mirada, una prioridad lúcida: el infierno de los campos de la muerte de Treblinka, de Auschwitz-Birkenauo del ghetto de Varsovia no nos habla sólo de las víctimas, sino de los supervivientes, esto es, nos habla de nosotros mismos. 



Frente a algunas lecturas de Hannah Arendt, los líderes de los consejos judíos no fueron ejemplos de ambigüedad sino víctimas de una perversión inllevadera, obligados a hablar, incluso a negociar con los nazis, intentaron minorar lo irrebajable, contener lo incontenible, piezas de un diseño de opciones diabólicas sin salida, al modo del tormento interno de Czerniakov, cronista de lo inescribible. Czerniakov, primer líder del Consejo Judío Local (judenrat) del Gueto de Varsovia durante la ocupación nazi de Polonia, se suicidó cuando ya no pudo contener, ni soportar, el empeño nazi en destrozar el cuerpo, el corazón y el espíritu de las víctimas del peor genocidio de nuestra terrible historia.

Adam Czerniaków, (1880-23 de julio de 1942) 

Vicente Sánchez-Biosca es uno de los más destacados estudiosos del cine en España. Profesor de Comunicación Audiovisual en la Universitat de València y director de la prestigiosa revista Archivos de la Filmoteca, Sánchez-Biosca, es autor de Cine y Guerra Civil española. Del mito a la memoria (Alianza) y ha estudiado un tema de enorme interés para este blog, el imaginario y la poca pacífica relación de las imágenes con la memoria. Sánchez-Biosca compartió un trabajo sobre "Cámaras, fotos y artefactos del dolor: en torno a algunas imágenes de Tuol Sleng". 


S-21 o la "Oficina S-21" o Santebal  fue un centro de interrogación, tortura y ejecución creado por el régimen de los jemeres rojos en Phnom Penh para eliminar y destrozar personas consideradas enemigas del Estado de la Kampuchea Democrática. Creada en las instalaciones de un antiguo y prestigioso "Instituto Tuol Svay Prey", hoy museo de un, de otro, genocidio, también se le conoció como Tuol Sleng cuyo nombre significa en idioma jemer "colina de los árboles venenosos".



Con esa imágenes del terror nos volvimos, de nuevo con prisa, con otra suerte de prisa, a encerrarnos en casa.

viernes, 1 de noviembre de 2013

"el cartero... " siempre se lee dos veces: recomendaciones tras un congreso de criminología




Cuando cansado de la fealdad del mundo y de las cosas necesito escapar a un escenario respirable acudo a un filme policiaco de tipo posmoderno, un thriller vulgar e inverosímil, aspirando a habitar en él la casa de uno esos malvados tan bien educados, viles sofisticados, monstruos de modales impecables amantes de libros y tertulias.


J. G. Cívico, aforismos en Word, poemas con auto-reverse, conelly, mankell and kerr (eds.) chicago, 2012.






Qué casualidad. De camino al I Congreso de Criminología celebrado en la Universitat Jaume I, modélicamente organizado por Cristina Guisasola, profesora titular de derecho penal y vicedecana del Grado en Criminología y Seguridad, acudiendo, en particular, ese día, a la sesión dedicada a "La criminalidad vista a través de la literatura", escuché en la radio a Villoro decir que en México no había tradición de novela negra porque allá los crímenes no se resolvían. Una extraordinario excepción tuvo que ser, pues, la obra de Rafael Bernal "El complot mongol". Otra casualidad es que esa noche soñé (qué sueños tan raros se tienen a veces) con Porfiry Petrovich el magistral personaje, entre detective y juez de instrucción, cuyos diálogos con el asesino Raskólnikov, en "Crimen y castigo" (Dostoievsky, 1866) suponen un momento culminante de la historia de la literatura universal. 


Cada vez me gusta más la novela negra, (aunque no es mi género preferido) acoge el título negro, rótulo amplio, según lo veo, desde el cuento germinal de Poe (Los misterios de la rue Morgue, 1841) y todas las aventuras lógicas y aterradoras del detective de Doyle, la série noire francesa en Gallimard, pasando por el thriller de trasfondo político que en Europa tuvo excelentes cultivadores (de Sciascia a Montalbán), la novela de misterio británica, luego neo noire, ahora nórdica y sobre todo esa pléyade alrededor del hard boiled más o menos como lo expuso Chandler en El simple arte de matar (1950): Carroll John Daly, Dashiell Hammett (mi preferido), Raymond Chandler, James M. Cain, James Hadley Chase, James Ellroy, Patricia Highsmith, Chester Himes, Walter Mosley, Jim Thompson.

Chester Himes (Jefferson City, Missouri, 29 de julio de 1909 – Moraira, Alicante, 12 de noviembre de 1984)

Dashiell Hammett es mi escritor de novela negra preferido, quizás tenga que ver su compromiso político, su valentía (en la paranoica caza de brujas del senador McCarthy fue perseguido por actividades "antiamericanas" pero jamás delató a un compañero), influye también -Freud diría que es así- que de pequeño me cautivaba esta música de John Barry (puedes hacer aquí clic para escucharla) en "Hammett" (Wenders, 1982) que aún hoy me parece una de las melodías más hermosas de la historia del cine. Sí, Dashiell Hammett es mi es escritor de novela negra preferido, pero mi novela negra preferida es "El largo adiós" (Raymond Chandler, 1953) cuya adaptación por parte de Robert Altman en 1973 es una de "mis" películas.


De Valencia a Castellón hay una hora en coche, lo mismo que tarda el tren. Me alegró coincidir allí en la Universitat Jaume I con Vicente Garrido, coincidir, decía, en el reconocimiento a Patricia Highsmith como una escritora de extraordinario talento. 

Patricia Highsmith (Fort Worth, Texas, 19 de enero de 1921 - Locarno, Suiza, 4 de febrero de 1995) 

Precisamente, uno de mis personajes preferidos es Tom Ripley, encarnación de ese tipo de moralidad suspendida de la que hablaba Kundera como ambiente propio de la novela en general. Garrido recomendó ese texto fabuloso que es "A sangre fría" (Truman Capote, 1966) pero también "Extraños en un tren" la primera novela de esta mujer genial. Un año después de su aparición Hitchcock la adaptó para el cine con guión de Raymond Chandler.

"Extraños en un tren" Hitchcock, 1951.
Vicente Garrido, profesor en la Universidad de Valencia es nuestro más reconocido criminólogo.  Psicólogo, escritor, asesor de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias así como del Servicio de Rehabilitación del departamento de Justicia de Cataluña, Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, autor de libros especializados y de referencia para expertos, así como de multitud de artículos en revistas de España, Reino Unido y EE.UU, el Ministerio de Justicia español le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”.

Vicente Garrido Genovés
Pero quiero reseñar sobre todo las recomendaciones: a Rafael Orts, catedrático de derecho penal le gustaba tanto "El cartero siempre llama dos veces" el clásico de James M. Cain (The postman always rings twice, 1934) que cuando la recomendó se olvidó de dar explícitamente el título, pero estaba hablando de ella. Tuvo el elegante gesto de citar, no dos, como se suele hacer, sino las tres versiones de la novela de M. Cain:  Tay Garnett (1946) con los estupendos John Garfield y Lana Turner; Bob Rafelson, (1981) con Jack Nicholson y una de las mejores y más atractivas actrices de la historia del cine: Jessica Lange; Luchino Visconti (Ossessione, 1942) con Clara Calamai y Massimo Giiroti.


"El cartero siempre llama dos veces" Rafelson, 1981.
David G. Panadero,  periodista y escritor, ha dirigido la colección de novelas "Calle Negra" para La Factoría de Ideas, desde 2002, edita y coordina, ya sea en papel o a través de la Red, Prótesis Publicación consagrada al crimen. Es su proyecto más personal y con él ha contribuido al resurgimiento de la novela negra española. Ha debutado como novelista con Los viejos papeles. 

David. G. Panadero, 1974, periodista y escritor, es también profesor de Lengua y Literatura y Técnicas de expresión narrativa en CEV

David, recomendó Vertigo, de Boileau-Narcejac. "Vértigo (De entre los muertos)", es, en mi opinión, la mejor película de Hitchcock, uno de los mejores directores de la historia del cine, lo cual es decir bastante. 


Todo se me hizo corto, o el tiempo -como en esos momentos de dicha que proporcionan las mejores novelas de este género, género de recogimiento, de lluvia, manta y coñac- se pasó volando. Las recomendaciones de la mesa, moderada por Marina López profesora y  especialista también en novela negra y representación de la violencia en la literatura, son invitaciones a leer, quizás a releer (El cartero... siempre se lee dos veces) clásicos como los que recomendaron con sabia humildad los tres ponentes de la mesa. Las jornadas las clausuraron de forma muy inteligente la profesora Cristina Pauner, Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas y Cristina Guisasola Lerma, organizadora y Vicedecana del Grado en Criminología y Seguridad de la Universitat Jaume I.

La crónica de Capote fue sinceramente recomendada  por  Vicente Garrido.

Quedan las recomendaciones, quedan también las imágenes, los "sospechosos habituales" de organizar seminarios tan bien organizados. 
El único que sobra en la foto soy yo que me colé. Quería tener una buena coartada para sacar esto por aquí.



domingo, 20 de octubre de 2013

una buena semana la tiene cualquiera (revista de facebook): compromiso en la red





Yo creo que facebook es un medio de comunicación que se puede usar de muy distintas formas, casi todas legítimas, no hay un único uso y la mayoría nos parecen lícitos. 
Uno piensa también, en general y en lo que tiene que ver con la red, que muchos de los supuestos "males" de la subjetividad contemporánea: cierta superficialidad y premura en el análisis, curiosas patologías de la facultad de juzgar, anemia moral, masificación, solipsismo, narcisismo, faltas de ortografía y llamativas carencias formativas, etc., no son sino consecuencias (en realidad bastante llevaderas) de la extensión de valores duramente conquistados -los de libertad, pluralismo e igualdad- a los que no estaríamos dispuestos fácilmente a renunciar.
Por ello, lo que sigue no es un ejemplo de un uso privilegiado o modélico de la red,  qué va. Están aquí porque muestran con fotos e imágenes una actitud esforzada, a veces valiente y comprometida, que encaja perfectamente en el blog: "la norma y la imagen".


Compromiso en la red (cinco ejemplos):


El lunes pudimos compartir el enojo del perfil de Tanquem els CIE (Campanya pel tancament a Barcelona) y la vergüenza que produce que actos y declaraciones del tipo de las de Manuel Valls (el tipo duro pero duro con los más débiles de la clase) sean justamente los que aumentan la popularidad y el cariño de los votantes. 



En la foto, estudiantes protestan contra las deportaciones de sus compañeros de clase. Exigen la vuelta de los alumnos extranjeros detenidos/secuestrados por el Estado para ser deportados. La reciente deportación de una niña kosovar de etnia gitana causaba conmoción en Francia. La niña se encontraba en una excursión escolar en el momento de la detención/secuestro.




El martes Orlando Osorio, desconocido crítico de arte, apuntaba, en nuestra opinión convincentemente, cómo Las brujas de Zugarramurdi parecía lastrada por la formación filosófica de Alex de la Iglesia en la Universidad de Deusto. Yo mismo recordé que Alfred Hitchcock dijo en una ocasión -cundo se lo preguntaron- que Luis Buñuel era su director preferido. Ambos estudiaron curiosamente en los jesuitas y también reflejan en sus películas -más sugestivamente- los típicos tics de esta conocida intrepretación de la mujer, de la culpa y del mundo según una de las más extendidas religiones monoteístas. 





El miércoles Marcos Moreno, estupendo y comprometido Freelance Photographer acompañaba esta fotografía  con dos palabras: agotamiento y vitalidad.


Fotografía de Marcos Moreno


El jueves leíamos en el perfil del Institut de drets humans de la Universitat de València que ese día se presentaba el informe sobre "Identificación policial por perfil étnico en España" en la Sede del Defensor del Pueblo. A pesar de que los controles de identificación por motivos étnicos o raciales están prohibidos según una circular emitida en 2012 por el Ministerio de Interior, los datos del informe desvelan que nunca dejaron de existir: las personas pertenecientes a minorías étnicas tienen dos veces más probabilidades de ser paradas en la vía pública que el resto de la población, siete veces más si aquellos que no tienen “apariencia europea” han nacido fuera de España, según el estudio. La tasa de identificaciones por habitante en España es del 17%, mientras que en otras ciudades como Nueva York es del 7,5%.  En España existe "un trato discriminatorio" porque "se aprecia una desproporción alta hacia determinados grupos minoritarios en función de su nacionalidad y de su apariencia étnica". Esta "discriminación racial y étnica" se concentra en determinados colectivos, principalmente gitanos y oriundos del Magreb pero también latinos y africanos de piel negra: “Existe un trato desproporcionado hacia determinados grupos étnicos. Hay discriminación sistemática”, responde a Diario.es José García Añón, co-autor del informe sobre Detenciones , quien confía en que el estudio pudiese servir de prueba en el caso de que algún afectado denunciase ante la justicia estas prácticas policiales “difíciles de demostrar”. “Los datos estadísticos constituyen un paso esencial para documentar y medir el problema, el siguiente paso debe consistir en poner soluciones para erradicarlo”.
El informe, editado por Tirant Lo Blanch, puede consultarse y descargarse gratuitamente desde este  enlace

Concentración en Madrid contra las redadas racistas.
Foto: Jorge Paris

El viernes subía este post Demetrio Gómez una referencia en la formación y en el activismo de los derechos relacionados con el respeto a la diferencia, formador y consultante internacional especilizado en interculturalidad y minorías a quien he pedido educadamente permiso para reproducir aquí:
"En esta Europa canalla se despoja a los débiles de lo más básico, de sus derechos más fundamentales, para luego culpabilizarlos de su situación de precariedad. Es como culpabilizar a la víctima de una violación de su agresión y asegurar que se lo estaba buscando, que lo andaba pidiendo. Es el mismo mecanismo obsceno que los poderosos, los dueños del monopolio monetario y sus secuaces, utilizan contra los parados, los enfermos, los inmigrantes, los Roma... para preservar su situación de poder. Mientras ellos siguen hartandose hasta reventar nos lanzan su odio y las migajas de sus desechos para entretenerse observando como usamos los unos contra los otros las mismas argumentaciones que ellos mismos inventaron para separarnos." 


IMAGEN: "Discriminación" del ilustrador Javier Hernández Herranz

viernes, 11 de octubre de 2013

hombres, dioses, monstruos

"Si los bueyes, los caballos y los leones tuviesen manos o pudiesen dibujar con las manos, y hacer obras como las que hacen los hombres, semejantes a los caballos representaría el caballo a los dioses, y semejantes a los bueyes el buey, y les darían cuerpos como los que tienen cada uno de ellos"
Jenofonte de Colofón (Clemente, Stomatra, V, 110)



Catedral de Santiago de Compostela: detalle de capitel


"Nunca podemos estar seguros de los documentos en los que nos basamos, pero podemos intentar efectuar inferencias, siempre que sean cautas o prudentes. Muchas veces, ante un resto artístico o artesanal antiguo, recurriremos a la ayuda de textos literarios y filosóficos de la época. Por ejemplo, no podremos decir si el que esculpía monstruos en las columnas o en los capiteles de las iglesias románicas los consideraba bellos; sin embargo existe un texto de san Bernardo  (para quien estas representaciones no eran buenas ni útiles) que da fe de que los fieles disfrutaban con su contemplación (hasta el punto que incluso san Bernardo, al condenarlas, da muestras de sucumbir a su fascinación). Y, de este modo, dando gracias al cielo por el testimonio que nos llega de donde menos cabría esperar, podremos afirmar que la representación de los monstruos, para un místico del siglo XII, era bella (aunque moralmente reprobable)."

Umberto Eco, Historia de la belleza, trad. María Pons Irazazábal, Lumen, Barcelona, 2009, pág. 12.

Cabeza de monstruo
Iglesia de El Salvador - Arévalo (Avila) - Spain - SXII-XVIII

miércoles, 4 de septiembre de 2013

imagen del detective como lector: fragmento de piglia






"Anochece después de que atardece, cuando un astro, en particular el sol, por efecto de la rotación de la tierra atraviesa el plano del horizonte (pasando del hemisferio visible al no visible). 
Es de noche al final del día, cuando tras el ocaso la principal luz se desvanece y siempre antes de que salga el sol.
Anochece cuando oscurece, con ocasión de la luna, las estrellas y todo eso o simplemente cuando se lee a Poe."

Jesús García Cívico, Una casa holandesa: nanotextos, micro-relatos, aforismos en Word, poemas con auto-reverse, werner & herzog (eds.), Berlín, 2013, pág. 49.






"Una de las mayores representaciones modernas de la figura del lector es la del detective privado (private eye) del género policial. Y no refiero a la lectura en sentido alegórico (Sherlock Holmes lee unas huellas en el piso), sino al acto de leer palabras impresas y descifrar signos escritos en un papel.
De hecho, la escena inicial del género (en el primer relato policial, "Los crímenes de la rue Morgue" de Poe, escrito en 1841) sucede en una librería de la rue Montmartre, donde el narrador conoce por azar a August Dupin. Los dos están allí "en busca de un mismo libro, tan raro como notable". No sabemos qué libro es ése (como no sabemos cuál es el libro que lee Hamlet), pero sí el papel que cumple: "Sirvió para aproximarnos", se dice. El género policial nace es ese encuentro.
Dupin se perfila de inmediato como un hombre de letras, un bibliófilo. "Me quedé asombrado", confiesa el narrador, "por la extraordinaria amplitud de sus lecturas" (at the vast extent of his readings). Esta imagen de Dupin como un gran lector es lo que va a definir su figura y su función (...)

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849)

Dupin, el asocial, está fuera de la economía . Es su amigo, el narrador, quien financia su vida y actúa casi como la figura del mecenas con el artista. Hay un pacto económico (un pacto pre-capitalista diría) en el origen del género, que preserva a Dupin de la contaminación del dinero y preserva su autonomía (...)



Cuando la historia de la rue Morgue está por comenzar, parece que vamos a encontrarnos con una historia de fantasmas. Pero lo que aparece es algo totalmente distinto. Un nuevo género. Una historia de la luz, una historia de la reflexión, de la investigación, del triunfo de la razón. Un paso de este universo sombrío del terror gótico al universo de la pura comprensión intelectual del género policial. Se sigue discutiendo sobre los muertos y la muerte, pero el criminal sustituye a los fantasmas.




El paso de este universo arcaico y sombrío al universo de la pura razón tiene mucho que ver, una vez más, con el acto de leer e interpretar palabras escritas. Transformando el mundo de los espectros y los terrores nocturnos en un mundo de amenazas sociales y crímenes, el género pone en dimensión interpretativa y racional la serie de hechos extraordinarios y asombrosos que son materia del gótico.

La clave es que Poe ha inventado una nueva figura y de ese modo ha inventado un género. La invención del detective es la clave del género."

"The long goodbye" Robert Altman, 1973

Ricardo Piglia, El último lector, Anagrama, Barcelona, 2005, págs. 77-79