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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Y justicia para todos (entrada Hype)


Hace un mes comenzamos en la revista on-line de ocio y cultura El Hype, una trilogía sobre la justicia, el derecho y algunas de sus imágenes.


Y justicia para todos (I)

El jurídico parece un tema poco Hype. Tiene fama de serio y afectado. La academia, los propios profesionales y más de un ministro se han encargado de que sea así. Sin embargo la imagen de Atticus Finch aún vuela más alto que Superman y hasta en la reciente Perdida hay interesantes apuntes sobre el derecho en sociedad.
por Jesús García Cívico 15 de octubre de 2014


#1 El complejísimo imaginario estético del universo normativo.

Efectivamente, ¿sabía usted, lector de EL HYPE, que Atticus Finch, el personaje de la novela de Harper Lee Matar a un ruiseñor y de la película del mismo título, es todavía uno de los personajes de ficción más queridos en EEUU, por encima de Indiana Jones o Superman? En el interesante blog Al reves y el derecho(interesante también para los que no se dedican ni a la teoría ni a la práctica jurídica) Javier de Lucas, uno de los mejores exponentes del imprescindible campo de reflexión que resulta de la intersección del cine, el arte y la literatura con el derecho, insitía recientemente en la necesidad de reivindicar la inspiradora figura del abogado de oficio más honesto, y en general del abogado íntegro.


Atticus Finch: nuestro experto en ópera también se llama así. Foto: Getty Images


Sí, el cine ha mostrado una casi exhaustiva taxonomía del abogado, que va desde la caústica mordacidad de Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton) al inclasificable denuedo de Saul Goodman (Breaking Bad y esperado spin off). La nómina de tipos agrios, atormentados o sombríos va a la par con el listado de abogados vitalmente decepcionados, entusiastas o moralmente comprometidos y constituye el inasible material de un imaginario social, y por tanto colectivo, difícil de abarcar.



¿Trincado con tarjetas opacas? Better call Saul!



En la reciente, telefílmica, fallida, pero sumamente entretenida, Perdida, un abogado propio de nuestro tiempo, Tanner Bolt (intrepretado por el actor y cantante de gospel Tyler Perry), le sugiere pronto a su cliente Nick Dunne (Ben Affleck) que si quiere salvar su trasero (el trasero o culo es una sinécdoque –tropo por el que una parte de algo es usada para representar el todo– habitual del hablar norteamericano) debe estar atento a la imagen que dé a la sociedad. O mejor, de acuerdo con la imagen que los canales de (in) formación de la sociedad den de él.


Perry como Bolt en Gone Girl



Lección floja (aunque no exenta de verdad) que hace recordar y añorar aquella otra magistral escena de Anatomía de un asesinato en la que el abogado (antes fiscal) interpretado por James Stewart daba su tridimensional lección de teoría del derecho al personaje de Ben Gazzara acusado de matar al hombre que su mujer señaló como violador. Recuerdo haber disfrutado su lección de la mano de otro de esos filósofos del derecho (¡qué gremio tan distinto y peculiar!), Ricardo García Manrique, quien como García Amado (ver su cinéfilo y divertido blog Dura Lex) Benjamin Rivaya, Javier de Lucas, Mario Ruiz y otros han propuesto estimulantes lecturas (mejor visiones) del cine con trasfondo jurídico.



Stewart como Biegler en Anatomy of a murder (Otto Preminger, 1959)



En realidad, las imágenes del derecho, de la justicia, o de la norma –política, religiosa, moral– por decirlo así, van más alla de su reflejo cinematográfico y hasta donde alcanzamos, ha sido José Calvo quien ha sabido muy pronto rastrear y leer con profunda inteligencia, mucho trabajo e intuición el complejísimo imaginario estético del universo normativo.


Maat: imagen del antiguo Egipto de la verdad y la justicia, nótese lo recto de su pluma



#2 De qué hablamos o la modestia del bloguero

Sí, hechas algunas presentaciones y paréntesis sobre la modestia del autor, en lo que sigue uno se atreve a apuntar tibias reflexiones sobre imágenes propias del derecho, advertir de aberraciones muy extendidas y señalar profesionales que, en nuestra bloguera opinión, hacen las cosas muy bien. Se recogen errores extendidos, caras y rostros del imaginario fílmico y literario del orden o la ley, consejos prácticos  para no ir por con cara de lego por ahí.


Playa sólo para blancos, en la Sudáfrica de Coetzee: muchos profesores de derecho enseñan a los jóvenes (con incomprensible entusiasmo) que el derecho garantiza el orden. No dicen nada sobre qué orden queda garantizado.


#3 Cruz del derecho number 1: la innecesaria estética de la seriedad


Sí, podemos empezar por ahí. El derecho (escríbase siempre con minúscula, igual que hacemos con "medicina" o "arquitectura") debe tomarse en serio, pero de la misma forma que nos tomamos en serio la ingeniería o la farmacia. Nada más. La seriedad que resulta imprescindible es el rigor y la profesionalidad. El traje oscuro y la pose afectada de tantos docentes y operadores no es imprescindible.


Diego González, profesor de derecho financiero y jurista de tradición filosófico-analítica.


Siempre hay excepciones, Diego González pincha con The Funky Lawyers.


#4 Cruz del derecho number 2: La ventajosa estrategia de epatar

Habrá notado que muchos juristas, jueces y abogados se expresan de forma rara, innecesariamente recargada, como esas personas inseguras que para ocultar déficits de argumentación y racionalidad, justificar su ingreso, o protegerse, se empeñan en epatar.

Es justamente así.



 Juan Carlos Pérez, de bufete Pericles



También hay abogados que hablan bien sin epatar y con los que es posible conversar de todo, como Juan Carlos Pérez.


#5 Primer consejo o sobre la cruz de la ignorancia que se revuelve contra el lego


Si yo fuera lego lo primero que me gustaría saber es que quien estudia derecho no es por ello, sólo por ello, o como consecuencia de ello, abogado.



Abogados: bufete Cuckor


La abogacía es una de las posibles salidas (menuda expresión) a la carrera (menuda palabra), hoy grado, de derecho. La oposición pública a un trabajo en la administración más normalita o a la nueva y meritocrática (¿?) "nobleza de estado"  (notaría, registro, abogacía del estado and so on), la investigación mal retribuida o el envío del cv a la empresa privada son sólo ejemplos de muchas opciones tras el hoy llamado grado en derecho. Esto no es fácil de comprender y mi abuela siempre me dijo que yo era, por haber hecho en su día derecho, abogado. Yo que jamás ejercí de abogado nunca tuve valor ni fuerza para desmentirla: tan buena mujer era.




Lego abogado (oxímoron o contradicción en los términos)


Próxima entrega: del abuso del orden, Rashomon, de las aberraciones jurídicas de nuestro tiempo, El último viaje del juez Feng, Al Pacino o el abogado intenso, derecho, jazz y música punk.




La justicia no es, pese al título de Jewison, para todos: la composición (y el color) de las cárceles sigue dejando a Themis mal.

Hermosos: abogados Tracy y Hepburn en La costilla de Adán
Malditas: cárceles (instituto premoderno o medieval)





miércoles, 16 de julio de 2014

Una muerte, dos vidas, tres errores





La ignorancia es al conocimiento (el no-saber es al saber) lo que el silencio a la música. No su contrario, ni un mero presupuesto ontológico, más bien un elemento constitutivo en sentido dinámico, a la manera en que lo administraba Chet Baker, por ejemplo: antes de cantar o ponerse a soplar por la trompeta, durante y mientras tanto. 
Naturalmente, con la ignorancia también cabe improvisar.






Hace tiempo que no añadíamos nada a este blog, remitíamos a nuestra sección  Hermosos y malditas en El Hype. (Un lugar en El Hype) Hace tiempo que no añadíamos nada al blog, hace semanas que remitíamos a El Hype y sin embargo había otras cosas. ¿Cuales? Nos alegró el regreso de Sharon van Etten, aceptaron nuestro artículo sobre la desigualdad económica en la revista Sistema, nos ha hecho ilusión ver al cuñado de Heisenberg/ White. Dean Norris aunque haya sido en películas bastante malas: era otro de los grandes secundarios que brillaba por encima de su propio talento en Breaking bad. Acabamos Verano, la tercera de las autobiografías noveladas de J. M. Coetzee. Escuchamos a Jim White, estupendo cantante y guitarrista de lo que algunos llaman country alternativo, disfrutamos  Lost in a dream el magnífico disco de The War on drugs. Lo pusimos mucho. Lo pusimos hasta que se arrancaron los cachitos de hierro y cromo a cantar como tú sabes. Fuimos a la presentación del número 3 de la Revista Canibaal, una amiga que trabaja en una librería de Paris nos mandó el último libro de Kundera, Hemos disfrutado intercambiando imágenes de todo eso que nos trae aquí.  José Calvo, maestro de esas imágenes nos dio a conocer  "El cartel del crimen" (el ciego de los romances) de Solana; the promised land de Morris Hunt y la pintura de Pierre Paul Prud'hon La Justice et la Vengeance Divine; de las tres llegará un día en que podamos hablar aquí.



William Morris Hunt (1824 - 1879). 'The Promised Land (The Ferry to
Appledore)' (ca 1879) cortesía José Calvo



En fin, de todas las cosas que han sucedido debemos quedarnos con dos. Una es que Charlie Haden murió, acabaremos nosotros también con su obituario. La otra es que nos puso de mal humor varios (tres) errores, descuidos o tretas de la película que vimos ayer.

Efectivamente,  hay en la película alemana "Zwei Leben" ahora en cartel tres tristes fallos. Esta cuestión inútil, vana y peregrina, es básicamente nuestra excusa para regresar al blog. ¿Qué fallos?


1. Un fallo malicioso

Se equivoca el distribuidor/ encargado del póster de la película en castellano jugando al engaño con el espectador. Se ha extendido la idea de que el ciudadano de aquí discierne mal, que se le puede engañar o estafar impunemente y aunque hayamos dado señales –así en la comunidad donde vivo– señales inequívocas durante los últimos 20 años de que esto puede que sea así, no deja de ser incómoda la sensación que produce.

Dos vidas (George Maas, 2013) no es La vida de los otros y tiene méritos suficientes por sí misma. No necesita reclamos. Entendemos lo de referir el film de Florian Henckel von Donnersmarck, tan bueno fue, pero tampoco cabe abusar. Para eso ya estaba la stasi. Esto es, sacar en el cartel del film la única escena en la que, durante apenas unos segundos. alguien se pone unos auriculares –para la traducción en una fase de la instrucción del caso– para asemejarla al cartel de una película más exitosa nos parece –no podemos dejar de señalarlo así– en el mejor de los casos una tontuna, en el peor, una bajeza.


 

Auriculares 



2. Un error ignorante

Se equivoca el traductor encargado de los subtítulos.
Es irritante el lío que se hace mencionando el (inexistente) en 1990 Tribunal de Justicia de la UE (se refiere el film al Tribunal Europeo de Derechos Humanos) y luego refiriendo el Tribunal de Estrasburgo como sede judicial de la CEE.

En realidad el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no es, nunca lo ha sido, una institución de la UE.

El TEDH se llama también Tribunal de Estrasburgo y, de forma un tanto cursi, Corte Europea de Derechos Humanos). El TEDH aunque un poco raro en materia religiosa, es la máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos humanos y libertades fundamentales en toda Europa. Se trata de un tribunal internacional ante el que cualquier persona que considere haber sido víctima de una violación de sus derechos reconocidos por el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales o cualquiera de sus Protocolos adicionales, mientras se encontraba legalmente bajo la jurisdicción de un Estado miembro del Consejo de Europa, y que haya agotado sin éxito los recursos judiciales disponibles en ese Estado, puede presentar una denuncia contra dicho Estado por violación del Convenio. 


The Human Rights building: a figure


Este Convenio es un tratado por el que los 47 Estados miembros del Consejo de Europa (todos los Estados europeos salvo Bielorrusia y Kazajistán) han acordado comprometerse a proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, tipificarlos, establecer el Tribunal y someterse a su jurisdicción, es decir, acatar y ejecutar sus sentencias. La ejecución de las sentencias del Tribunal por los Estados miembros que han sido condenados está supervisada por el Comité de Ministros, órgano decisorio del Consejo de Europa compuesto por un representante de cada Estado miembro. 

El Tribunal de Justicia de la UE, por su parte, no existía en el año (1990) en el que se desarrolla la a veces telefílmica cinta de Mass. El Tribunal de Justicia interpreta el Derecho de la UE para garantizar que se aplique de la misma forma en todos los países miembros. 


El sobrio edificio del Tribunal de Justicia de la UE


También resuelve conflictos legales entre los gobiernos y las instituciones de la UE. Los particulares, las empresas y las organizaciones pueden acudir también al Tribunal si consideran que una institución de la UE ha vulnerado sus derechos.



¿Dónde estamos?

3. Un error metafísico

Se equivoca el distribuidor, se equivoca el encargado de los subtítulos, se equivoca el tiempo.
Se equivoca el tiempo, sí tomándola con Liv.
Debería ensañarse con Marine Le Pen, con una ex-ministra de cultura en la que estoy pensando o con Sara Palin que tienen las tres ideas viejunas, pero no con la Ullman, que era lista, sensible y siempre nos cayó muy bien.




el tiempo no sabe de justicia 



Ah, la otra cosa era la muerte de Charlie Haden, ilustre, activo y filosófico pionero del free jazz que falleció el pasado viernes en Los Ángeles. Recuperamos el obituario que le dedicó Chema García en El País y una fotina.



Charlie Haden, mucho más que un contrabajista de jazz
por Chema García Martínez

"Tenía fama de neurótico, obsesivo, un tipo raro… ni siquiera se le consideraba un auténtico virtuoso de su instrumento. Y, sin embargo, el mundo del jazz estaba unánimemente rendido a sus pies: “tocar con  Charlie Haden es distinto a todo”, aseguraba Pat Metheny, para quien el contrabajista era el mejor compañero de escenario con el que nadie pudiera soñar. “Charlie no es un contrabajista de jazz, es… otra cosa. No toca notas, hace filosofía”. El ilustre y filosófico pionero del free jazz falleció el pasado viernes en su domicilio de Los Angeles, después de una “larga enfermedad”, según reza el comunicado emitido por su sello discográfico, ECM.

La trayectoria vital y artística de Charles Edward Haden (Shenandoah, Iowa, 6 de agosto de 1937) aparece unida a la de aquellos con quienes compartió escenario y/o estudio de grabación: Keith Jarrett, Carla Bley y, antes que ningún otro, Ornette Coleman. Junto con el trompetista Don Cherry y el baterista Billy Higgins, Haden formó parte del controvertido cuarteto del saxofonista que conmovió los cimientos de la escena jazzística en los primeros años sesenta: “Ornette me enseñó a no pensar en categorías ni en géneros sino en belleza y en crear algo nuevo que no existía antes”.

Finalizando la década, creó la Liberation Music Orchestra, agrupación que introdujo al jazz en los terrenos de la agitación política sobre un repertorio que combinaba las canciones de la Guerra Civil española con los himnos pacifistas y las melodías revolucionarias latinoamericanas (La Pasionaria, We shall overcome…). Décadas más tarde, su fundador se vería “en la obligación” de retomar la iniciativa: “he vuelto con la Liberation porque seguimos viviendo en un mundo donde reina la crueldad, la avaricia y la devastación; un mundo gobernado por mentalidades cerradas, el ejemplo perfecto es Bush. Por eso, ahora más que nunca, necesitamos de la belleza”.



Su idea de un jazz descentralizado le llevó a tocar a dúo con el guitarrista de fado Carlos Paredes y con el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba. “Me encantaría tocar con Paco de Lucía”, declaraba con ocasión de su última visita a Madrid, “pero tengo entendido que es muy difícil”. Su participación en el primer Festival de Jazz de Cascais el 20 de noviembre de 1971 junto al cuarteto de Ornette Coleman, terminó con su detención y posterior traslado a la Direcção-Geral de Segurança de la policía salazarista, después de que el contrabajista dedicara una de sus interpretaciones “a los movimientos de liberación en Angola y Mozambique”. Haden fue “invitado” a plasmar su arrepentimiento en un documento firmado, tras lo que se le expulsó del país llevando consigo la grabación de la pieza en cuestión —Song for Che— oculta en un bolsillo de la gabardina. Ésta vería la luz en su disco Closeness.

En el año 1989, el Festival de Jazz de Montreal dedicó al contrabajista 8 jornadas seguidas, con un programa distinto cada noche y los músicos y el repertorio a la libre elección del homenajeado (The Montreal tapes). En junio de 2007, Haden se presentó en nuestro país con la más clásica de sus formaciones, Quartet West, celebrando el 20º aniversario de su fundación: “me acababa de mudar a Los Ángeles después de 20 años viviendo en Nueva York y a mi esposa se le ocurrió que sería una buena idea crear una banda con músicos de la ciudad”. Ese mismo año viajó a Nashville para grabar un sorprendente homenaje al country & western: Rambling boy. Haden y Metheny volvieron a reunirse en 2013 para la grabación de la B.S.O. de Vivir es fácil con los ojos cerrados, la película de David Trueba que se alzó con un Goya a la mejor música original."

El País 12 de julio de 2014

Haden murió o todo el mundo puede cometer un error.