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sábado, 28 de junio de 2025

El último tango en París, un escándalo entre dos siglos, de Eva Peydró


Eva Peydró es desde hace tiempo nuestra crítica de cine preferida. Nos hemos alegrado mucho de que haya publicado este ensayo en la colección «Cine y derecho» 

La colección de Tirant lo Blanch es una referencia imprescindible de los estudios sobre cine y derecho, sociedad y derecho, filosofía práctica y derecho y este título supone toda una inyección de modernidad y calidad. 


«El último tango en París, un escándalo entre dos siglos aborda la película dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972, desde múltiples perspectivas, en un 50 aniversario marcado por su malditismo. La obra parte de su génesis y de la motivación de Bertolucci para escribir una historia de incomunicación, duelo y exploración de la imposibilidad de los nuevos comienzos, sin el lastre del pasado, para también analizar sus fuentes de inspiración intelectuales y estéticas: el surrealismo de Bataille, el arte de Bacon, la música e incluso el baile. Las constantes del cine del director de Parma emergen en esta película con un valor especial que se detalla y ejemplifica, reivindicando su interés artístico y su significación dentro de su filmografía. 

La contextualización de la película entre las producciones eróticas de la época es necesaria para perfilar su singularidad y la exacta dimensión del componente escandaloso y subversivo para la sociedad de los setenta. Por otra parte, esa mirada al contexto histórico pondera los límites del cine erótico o cine con erotismo, considerando otras películas que fueron clasificadas X en diversos países, pero que fueron proyectadas en pantallas comerciales, como la pornográfica Garganta profunda, El imperio de los sentidos o Cowboy de medianoche.»

Se puede ver más información aquí

jueves, 15 de febrero de 2024

Primera jornada de Cine y Derecho organizada por Tirant lo Blanch en La Nau de la Universidad de València


Ha sido un honor poder participar esta tarde en la I Jornada de Cine y Derecho con cineastas y juristas de tanto renombre y otros colaboradores de la colección que dirigen Fernando Flores y Javier de Lucas en la editorial Tirant lo Blanch y que ha sido desde su inicio un referente muy estimulante y querido por mí. 





Hace años pude contribuir modestísimamente con un título (entre Chejov, Mamet,  André Gregory y Louis Malle) que por raro que parezca es de preocupante actualidad: las vidas "pequeñas" decepcionadas en un marco que Böhm, Wendy Brown o Mark Fisher definirán más tarde como sociedades de derecho privado llenas de recelos meritocráticos, sueños rotos, fantasmas sociopoliticos y depresión.




Texto sobre el acto publicado en Cultur Plaza

El próximo 15 y 16 de febrero se celebra en València la I Jornada de Cine y Derecho que explorará la inserción del séptimo arte y el sistema legal. El cine, una de las grandes vías comunicativas que afectan a la percepción, a la creación de ideologías y que es una de las armas más potentes de influencia en las personas, junto al derecho, el sistema de principios y normas que regulan la conducta humana en toda la sociedad. Este evento pionero, que se celebrará en el Centro Cultural La Nau, de Universitat de València, explorará, de la mano de profesionales cineastas y destacadas personalidades del ámbito jurídico, las diversas perspectivas y reflexiones sobre el impacto mutuo de estas dos disciplinas.

La conferencia inaugural estará a cargo de la ex ministra de Cultura y directora de cine, Ángeles González Sinde, quien participará en una fascinante conversación sobre la interrelación entre el cine, el derecho y la vida, moderada por la cineasta Irene de Lucas y el codirector de la Colección Editorial Cine y Derecho, Fernando Flores. 

El primer día de la jornada abordará a profundidad la colección Cine y Derecho desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Diversos expertos analizarán obras clave como Los derechos de la infancia, La Fábrica y la Oficina, Derechos, Cine, Literatura y Cómics, o La guerra contra el terrorismo, veinte años después. 

Por la tarde, autores de la Colección Cine y Derecho discutirán obras que abordan temas feministas, como La costilla de Adán de Juan Miguel Company e Ignacio Cort, y "El acusado de Ana Valero, así como otras obras relevantes como La voz más alta de Jose Luis Espinosa, Vania en la Calle 42. Mérito y Decepción de Jesús García Cívico, y La guerra a la vuelta de la esquina, de Chiara Vitucci, quien profundizará en su experiencia y cobertura de las guerras yugoslavas. 

El segundo día de la jornada estará dedicado a examinar la relación entre el cine y el derecho desde una perspectiva legal. Salvador Vives, director de Tirant lo Blanch, moderará un panel con la participación de destacadas personalidades del ámbito legal, como la magistrada del Tribunal Supremo, Ana Ferrer García, el catedrático de Derecho Constitucional, Miguel Ángel Presno Linera, el magistrado del Tribunal Supremo, Luis María Díez Picazo y el catedrático de Derecho Procesal, Jordi Nieva Fenoll. Después de una pausa para el café, la jornada continuará explorando cómo el cine ha marcado la vocación jurista de destacadas personalidades del ámbito legal, incluyendo a la catedrática de Derecho Constitucional Rosario Serra Cristóbal, el catedrático de Derecho Constitucional, Javier de Lucas, la Fiscal especializada en violencia de género, Susana Gisbert Grifo y el Catedrático de Derecho Penal, José Luis González Cussac. Este encuentro, organizado por la Universidad de Valencia, la Editorial Tirant lo Blanch y la Cátedra de Estudios Jurídicos Iberoamericanos está ligado a la Colección Editorial de Tirant Cine y Derecho, una colección galardonada la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.







jueves, 4 de julio de 2019

La norma y la imagen: En el aniversario de Matrix

El 20º aniversario de la película Matrix (Hermanas Wachowski, 1999) nos ha recordado el título que para la colección «Cine y derecho» en Tirant lo Blanch escribió Iñigo de Miguel Beriain de la Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea (Grupo de Investigación Cátedra de Derecho y Genoma Humano):

«Matrix es una de esas obras que tienen la rara virtud de replantear los viejos problemas de filosofía, adaptándolas a unas circunstancias futuras perfectamente plausibles, sin privarlos por ello de un ápice de su consistencia. Nacido a su sombra, este libro analiza, a través del estudio riguroso de los hechos narrados en la obra, temas tan interesantes como la posibilidad del conocimiento real, la necesidad de actuar éticamente, o la influencia de la ciencia en la sociedad del futuro. 

Se trata, por tanto, de un texto que navega entre aguas tan turbulentas como las del escepticismo, la lucha por la libertad, la salvaguarda de la dignidad humana, o los peligros que encierra la biotecnología, siempre con el fin de proporcionar al lector una visión renovada de los dilemas que, desde hace ya tanto, conmocionan nuestra existencia.»

martes, 23 de enero de 2018

Dead Man Walking en el Real de la Ópera

«Cuando a Elmo Patrick Sonnier le llegó la hora de ser ejecutado en Luisiana, le pidió a la hermana Helen Prejean que no asistiera. “No quería dejarme esa cicatriz en el corazón. Pero le dije que cuando fuera a morir buscara mis ojos. Quería que se fuera de este mundo con una mirada de amor”. La monja católica autora de Dead Man Walking lo contaba este lunes en Madrid. Su libro da testimonio de su experiencia con diversos condenados en el corredor de la muerte. Inspiró una película dirigida por Tim Robbins en 1995 y ahora una ópera, compuesta por Jake Heggie, que se estrena este viernes en el Teatro Real.


Lleva 20 años en cruzada perpetua por su abolición. Camina como comiéndose el suelo del teatro donde verá de nuevo reflejada su historia. Ladeada pero firme. Y cree que su senda ha dado algún resultado. “Hace más de 30 años, el 80% de los estadounidenses apoyaba la pena capital. Ahora estamos mejorando”.

Aquella experiencia le cambió la vida. Entonces no tenía idea de dónde se metía. “No supe muy bien qué hacía. Cometí muchos errores”, confiesa. La empujaba un instinto de búsqueda profunda en medio de una espesa y sofocante niebla interior. Cree que fue una llamada para reestablecer la dignidad de aquellos seres profundamente alejados de toda empatía con lo humano. Así se convirtió en lo que llaman asesora espiritual. Desde que Sonnier se puso en sus manos, Helen Prejean ha acompañado a seis más.

Con casi todos mantiene un pulso. Parecido al que se echan entre sí Sean Penn y Susan Sarandon en pantalla. O ahora la mezzosoprano Joyce DiDonato y el barítono Michael Mayes en escena, al cantar la ópera. “Se trata, en gran medida, de darles la vuelta a su identidad. Convencerles de que también han sido víctimas de su cobardía al cometer un crimen. Conducirles a aceptar su propio remordimiento”... » 

viernes, 9 de noviembre de 2012

what´s the frequency, civico? algunas películas para amar el cine


Y era impensable poder sobrevivir uno a los cines (a todos los cines de la juventud, a todos los cines de una sala). Perder los cines: experiencia propia del tiempo de progreso.
A menudo si necesito escapar a un escenario respirable acudo a un filme policiaco de tipo posmoderno, un thriller vulgar e inverosímil, aspirando a habitar en él la casa de uno esos malvados tan bien educados, viles sofisticados, monstruos de modales impecables amantes de libros y tertulias.
GARCÍA CÍVICO, Jesús, Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, Nijmegen, 2012


Un buen estudiante es aquel que tiene curiosidad. Curosidad por saber cosas, interés por conocer más profundamente las cosas, las relaciones entre las cosas, la sociedad, uno mismo, el mundo  y todo eso.
Hace poco una buena estudiante me pidió que le recomendara algunas películas en general pues, según me dijo, no conseguía que le interesara el cine (se dormía en el cine) y también que seleccionara unas en concreto que tuvieran como fondo cuestiones que, por estar relacionadas con el derecho, sirvieran también para conocer más profundamente el derecho, las relaciones de las cosas con el derecho, la sociedad, uno mismo, el mundo y todo eso.

Mi relación con el rótulo "cine y derecho" es ambigua: por supuesto aprecio y disfruto el esfuerzo de profesores como Javier de Lucas, Ricardo Manrique, Mario Ruiz, Benjamin Rivaya y algunos otros por incorporar la reflexión sobre el derecho desde el cine. Me parece estupendo, yo mismo tengo un blog (éste) que a veces trata de esas cosas. Sin embargo, como me gusta tanto el cine a veces me sabe mal que el cine sirva para algo, y no sea, como creo que debe ser, una cosa completamente inútil.
Pero quiero ir al grano.

Contagiar una emoción como contagiar un resfriado es tan difícil que apenas me atrevo a compartir aqui la forma en que me enamoré del cine. Lo voy a hacer por si fuera cierto eso de que no somos tan distintos unos de otros y sea este un recorrido que acaso pueda hacer alguien más de la misma forma  (algo de lo que cabe dudar).
También incluiré dos títulos que tienen que ver con el derecho y que son películas que dan verdaderas ganas de ser buenos abogados y no canallas sin sensibilidad y sin escrúpulos, listichulos de pelo engominado y bolsillo lleno de billetes marcados.

Creo que la primera película que me contagió un amor profundo por el cine fue "El pequeño salvaje". Tenía 11 años y debió ser tal el contagio que me produjo la serena interpretación de François Truffaut como el  pedagogo Jean Itard que hoy cotizo como profesor en la seguridad social.

"El pequeño salvaje", Truffaut, 1969.
En todo caso si hubo un director "contagioso" ese debió ser Alfred Hitchcock. Creo que sus mejores películas son "Vértigo" y "Encadenados" pero a mí las que me provocaron el amor por el cine fueron "Los pájaros", "Pero quién mató a Harry" "Con la muerte en los talones". No lo supe entonces, pero desde que encontré en la librería de mi barrio un libro de Truffaut "El cine según Hitchcock"* y ví que este director francés que había interpretado a Itard en mi película preferida también amaba el cine de suspense de Hitchcock, el cine que iba a ver el resto de mi vide seguiría el patrón truffaut-hitchcock, admiración total del primero hacia el segundo, cierto desconocimiento del segundo hacia el primero, películas de suspense terror por parte del primero, homenajes a su maestro por parte de Truffaut pero también películas sobre el amor, sobre el crecimiento (la serie de películas sobre Antonie Doinel interpretadas por Jean Pierre-Leaud, "Los cuatrocientos golpes", "Besos robados"...). Es así que me emociona igual una buena película de terror que un buen drama.
"Con la muerte en los talones" (North by northwest, Hitchcock, 1952)
"Besos robados" Truffaut, 1968
Aún siendo yo muy joven, la segunda cadena de televisón programó un ciclo dedicado a un director alemán que se llama Werner Herzog, hoy, treinta años después de ver "El enigma de Gaspar Hauser" (una película con un tema similar a la historia de Victor del Aveiron en "El pequeño salvaje", los niños selváticos), sé que Herzog será siempre mi director preferido. Antes me había quedado infantilmente hipnotizado con "Ciudadano Kane" de Orson Welles en un pase en el programa La Clave y con algunas películas maravillosas de la Universal como la adaptación de James Whale de "Frankenstein" y aún mejor "La novia de Frankenstein" en los años 30, Murnau, Eisenstein, von Stroheim o el cine de Jacques Tourneur para la RKO, la ambigüedad de la mujer pantera, Rosellini, Hawks, las maravillosas películas de Michael Powell.


"Las novia de Frankenstein" James Whale, 1935

Hay películas como "Grupo salvaje" de Sam Peckimpah, "Ladrón de bicicletas" de Vittorio de Sica, "2001: una odisea en el espacio" de Kubrick, "El sirviente" de Losey, "L´Atalante" de Jean Vigo, "Tiempos modernos" o "El gran dictador" de Chaplin, "Una noche en la ópera" de Leo McLarey con los Hermanos Marx, "La regla del juego" de Renoir, "Cantando bajo la lluvia" de Stanley Donen que son tan, tan, pero tan buenas que uno se suma simplemente a la convicción de que están entre las mejores películas de la historia del cine y eso dificulta que ocupen también la lista de sus películas preferidas. Otras dependen de cuándo, cómo o con quién se vieron. Yo las veía siempre solo, así "Cautivos del mal" y "Dos semanas en otra ciudad" de Mankiewicz, "Blow up" de Antonioni, "If..." de Lindsay Anderson, "El baile de los vampiros" de Polansky o "Atlantic City" de Louis Malle son películas que me acompañaron de una forma tan cálida y tan íntima que estarán siempre entre mis preferidas pero no las he vuelto a ver desde hace treinta años asi que no sé si la recomendaría. Desempeñaron un papel, como le gusta a la gente decir.

"Cantando bajo la lluvia" Stanley Donen, 1952
Cuando crecí encontré mis directores personales, es decir algo tan poco intersubjetivo que no lo podría compartir con nadie, responden a mi viejo patrón truffaut-hitchcock y son un estupendo director de terror de serie B, John Carpenter, y un discípulo de Robert Altman que se llama Alan Rudolph: "Asalto a la comisaría del distrito 13" y "La niebla" del primero y "Welcome to LA", "Trouble in mind" o "Elígeme" de Rudolph están entre mis películas, pero sé por experiencia que no opina lo mismo mucha gente.
Estoy subrayando en negrita (en color naranja) las preferencias más comunicables. Ingmar Bergman es otro de mis directores preferidos, pues nadie como él ha sabido iluminar con imágenes la oscura naturaleza de los sentimientos del hombre. Otros directores preferidos son Luis Buñuel, Kenji Mizoguchi o Federico Fellini, pero como veís no todos están en negrita.

"Choose me" Rudolph, 1984 (una de "mis películas", esas que no me atrevería a recomendar a nadie)

Con el tiempo me he dado cuenta de que tengo mi propia teoría sobre qué es una buena película o quién es un buen director: son los que han hecho las películas con excelente técnica, un buen guión, una buena fotografía y todo eso pero sobre todo son películas que están hechas con mucha ilusión y mucho cariño. Si uno ve hoy una película de Wes Anderson o se detiene en la compleja coreografía de una escena de Altman, por ejemplo en "Vidas cruzadas" o en "Gosford Park" notará que lo ha hecho con talento pero sobre todo lo ha hecho dejando muchas horas de su vida en un detalle de la película. En lugar de hacer otras cosas hacía como si lo único importante del universo (como si lo único que hubiera en el universo) fuera un trozo de su película.

Dirigir una escena con un decena de actores entrando y saliendo en el plano no debe ser fácil, en "Gosford Park" Robert Altman hace que se muevan todos como cisnes.
No recuerdo un asesinato más conmovedor.

El cine de Woody Allen tiene todo eso además de una increible inteligencia y elegancia, creo que las mejores películas  de este director son "Annie Hall", "Hannah y sus hermanas" y "Todos dicen I love you". En mi juventud hubo películas que me fascinaron como "Paris, Texas" de Win Wenders, "Blade Runner" de Ridley Scott, "Underground" de Emir Kusturicka o"Terciopelo Azul" de David Lynch.

Woody Allen parece haber leído, digerido y luego volcado en sus películas la mejor filosofía del siglo XX y es uno de mis directores preferidos.
"París, Texas" Wim Wenders, 1984. Una de las películas más hermosas de la historia del cine.

En la primera década de este siglo me han encantado películas como "2046" de Wong Kar-Wai, "Control" de Anton Corbijn, "Melancholia" de Lars von Trier o "Paranoid Park" de Gus van Sant.

"2046" de Wong Kar-Wai.

¿Cine y derecho?
A mí me gustó el derecho desde que vi "Vida de estudiante" una serie sobre estudiantes de derecho y disfruto viendo películas de países distintos pero que tienen ese trasfondo común sobre el componente humano de "la norma", así "Rashomon" de Kurosawa, "El último viaje del juez Feng" de Liu Jie, o recientemente "Nadier y Simin: una separación" una estupenda película iraní, pero si tuviera que arriesgarme a recomendar dos películas del tipo "cine y derecho" lo haría con "Matar a un ruiseñor" Robert Mullingan, 1962, una película donde el personaje de Harper Lee interpretado por Gregory Peck, Atticus Finch, se convierte en el mejor icono del abogado íntegro; y "Veredicto Final" de Sidney Lumet, 1982, en la que el abogado interpretado magistralmente por Paul Newman salva su vida precisamente gracias al derecho.

"Veredicto final" Sidney Lumet, 1982.

A todos los que nos gusta el cine mucho, nos gusta mucho hacer listas. Esta es la lista de películas que recomendaría a alguien para que comience a apasionarle el cine.

Lista de películas para contagiar el amor por el cine

1.  "Con la muerte en los talones", "Los pájaros", "Quién mató a Harry", Vértigo"... de Alfred Hitchcock
2. "Cantando bajo la lluvia" Gene Kelly, Stanley Donen, 1952
3. "Los cuatrocientos golpes", "Jules et Jim", "El pequeño salvaje" de FrançoisTruffaut
4. "Tiburón", "ET" de Steven Spielberg
5. "Ciudadano Kane" Orson Welles, 1940.
6. "Annie Hall", "Hannah y su hermanas", "Manhattan", "Todos dicen I love you" de Woody Allen
7. "Paris Texas" Wim Wenders
8. "Frankenstein" y "La novia de Frankenstein" de James Whale, 1931.
9. "Amarcord", "8 y medio" o "La dolce vita" de Federico Fellini
10. "Control" Anton Corbijn, 2007; "2046" Wong Kar-Wai, 2005, "Melancholia" Lars von Trier, 2011, "Drive", Windin Refn  2011.

"Drive" de Windin Refn es un thirller muy reciente (demasiado reciente) pero yo creo que figurará entre las mejores películas de la década, por su estilo frio y sofisticado y por la escena del ascensor que ilustra bien eso del enorme cariño y dedicación con que se hacen las buenas películas: "mi película no es un trozo del universo ¡qué va! mi película es todo el universo..."


*"Truffaut, François, El cine según Hitchcock, Madrid, Alianza, 1988.