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lunes, 21 de octubre de 2019

La norma y la imagen: Kaspar, de Peter Handke




Libre adaptación de la conocida historia de Kaspar Hauser, el niño criado en un agujero oscuro que entró en una ciudad alemana de 1824 con solo una frase y se convirtió en una curiosidad científica: un humano casi adulto sin lenguaje e influencias externas, una tabla rasa sobre la cual la sociedad y sus maestros científicos podían escribir con impunidad.


Kaspar es una obra escrita por el dramaturgo austríaco Peter Handke, Premio Nobel de Lietratura, 2019. Fue publicado en 1967. Fue el primer drama completo de Handke y fue aclamado en Europa como la «obra de teatro de la década»: un inocente casi sin palabras destruido por los intentos de la sociedad de imponerle su lenguaje .


Los individuos también pueden inventarse usando el lenguaje. En Kaspar, Handke escribe: «Ya tienes una oración con la que puedes hacerte notar... Puedes explicarte cómo te va ... Tienes una oración con la que puedes poner orden en cada desorden ... »




James R. Hamilton, «Handke's Kaspar, Wittgenstein's Tractates, and the successful representation of alienation», Journal of Dramatic Theory and Criticism, Spring 1995.

M. Read, «Peter Handke's Kaspar and the power of negative thinking»,  Oxford Journal, 1993.

Linda Eisenstein, «You Are The Lucky Owner of a Sentence», Theatre Perspectives International, May 1994.

lunes, 4 de abril de 2011

"L´enfant sauvage", François Truffaut, 1960


Jean Pierre Cargol como Victor en el film "El pequeño salvaje", François Truffaut (1960). El caso de los "niños-lobo" supuso poder responder de forma empírica a cuestiones "filosóficas" como  ¿Son innatas o adquiridas las cualidades, el comportamiento y las ideas que definen a los seres humanos? ¿Cuál es el efecto del contacto social durante los años de formación, y se puede superar su carencia? Jean Itard, quien se ocupó del "pequeño salvaje" fue ante todo, un pedagogo. Victor no aprendió a hablar pero demostró afecto ¡especialmente hacia el ama de casa de Itard, la señora Guérin!


Conversación casual escuchada en una terracita del Mercado de Colón:

-Mama qué le pasa a ese señor (el niño señala a un mendigo que se golpea la sién).
-Nada contesta la madre (apurando un Martini) eso le pasa a los que no obedecen...

Dejando a una lado el exceso ejemplarizante, y en general, toda la cuestión pedagógica, no pude dejar de observar el matiz estremecedoramente cierto y el fino diagnóstico de la madre acerca del funcionamineto social y en particular del desvío meritocratizante de nuestro actual Estado social de derecho y su corolario: nuestro peculiar bienestarismo social; se me ocurrió, al hilo de la brutalidad moral de esta señora, otra excusa para volver a la primera entrada de este blog (la de "Jeder für sich...") y de paso colgar una foto de la hermosa película de Truffaut:

Víctor del Aveirón, Gaspar Hauser, el niño oso de Lituania... la extraordinaria prosa de Jean Itard se torna obsoleta. No fueron propiamente niños lobo o niños selváticos, al menos no de forma tan acabada como la que procura la, así denominada, "familia tradicional"... transmisora del actual, pero muy hobbesiano, proceso de socialización basado en la lucha, el éxito y la competencia, depositado hoy natural y civilmente en un hombre lobo, una mujer pantera, y un colegio de pago con clases en inglés.

miércoles, 23 de marzo de 2011

"Jeder Für Sich Und Gott Gegen Alle"


En 1828 se encontró en Nuremberg otro joven en estado selvático. De esos que conocemos como "niños lobo", una denominación profana, como escribe Sánchez Ferlosio en las notas del genial libro de Jean Itard Memoria acerca de los primeros progresos de Victor de l´Aveyron, ya que son muy distintos los casos de niños perdidos y distintos también los animales que acabaron adoptándolos. Define, en cualquier caso a los niños selváticos la circunstancia de haber permanecido al margen del proceso de socialización humana.

De todas formas, el de la foto no es Victor (ni Jean Pierre Cargol quien lo interpretaba en la película de Truffaut). No, el de la foto es el actor Bruno S. como Gaspar Hauser (otro caso real de, por seguir con la expresión profana, "niño lobo") en la hermosa película de Werner Herzog Jeder Für Sich Und Gott Gegen Alle (1974).
Gaspar Hauser, en la foto, se presenta de repente en el pueblo con una carta en la mano y cara de imbécil, apenas balbucenado una frase: como este blog.


Criado, al parecer, en una cueva oscura, y sabiendo sólo una frase, se convirtió pronto en un pasatiempo social, en objeto de elucubración de la incipiente (y luego de largo recorrido) psicopedagogía y en curiosidad antropológica, científica y sociológica. Gaspar o Kaspar aseguraba que estuvo encerrado en una pequeña celda oscura la mayor parte de su vida. Su ropa con restos de seda debió haber sido buena en alguna ocasión. Sus piernas estaban casi paralizadas por la falta de movimiento.
Los doctores que lo examinaron informaron que el joven ni era loco ni imbécil, pero que la separación por la fuerza y con crueldad del contacto con los seres humanos desde su más tierna infancia le habían influido en su desarrollo.
En el film de Herzog vemos cómo (Gaspar/ Bruno S.) aprende a hablar con fluidez, a leer, a escribir, y a contar con conmovedora candidez cómo fueron los primeros años de su vida: encerrado en un calabozo desde que tenía tres años, durmiendo sobre un colchón de paja, sin sonidos y con alimento que algún extraño le llevaba mientras dormía. Antes de salir al mundo un hombre se introdujo en la celda y le enseñó a escribir su nombre y las pocas frases que supo decir cuando lo encontraron.
Gaspar Hauser siguió educándose, adquirió ciertos conocimientos de poesía, música, lógica, latín y ciencia. Se ganó el cariño de todos los que le rodearon (soberbios los actores secundarios en la película de Herzog, el íntimo enemigo de Klaus Kinski). Pocos años después de ser encontrado, y tras algunos ataques fallidos contra su vida, falleció víctima de un extraño asesinato."Un desconocido muerto por un desconocido" se escribió en su epitafio. La creencia popular sostuvo siempre que Kaspar era hijo ilegítimo de una casa real.
No recuerdo ninguna película, ni novela, ni libro de no ficción (en el caso de Victor de l´Aveyron, la prosa de Jean Itard, uno de los primeros pedagogos dedicados a la enseñanza de niños sordumudos, es sencilalmente magistral) que no sea recomendable. Así pues:

Una película: Mejor dos: "El enigma de Gaspar Hauser" (Jeder Für Sich Und Gott Gegen Aller) Werner Herzog, Alemania, (1974) a ver en versión original (alemán) con subtítulos.
"El pequeño salvaje" (L´Enfant sauvage) François Truffaut, Francia, (1960).
Curiosamente en ambas suena, casí en el mismo minuto, el mismo tema de Pachabel.
Un libro: ITARD, Jean, Victor de l´Aveyron, traducción y comentarios de Rafael Sánchez Ferlosio, Alianza, Madrid, 1982.