viernes, 15 de abril de 2011

Thibaut y Savigny: La polémica de la codificación en Alemania y los cuentos de los hermanos Grimm

Los "hermanos Grimm", Jacob Grimm (1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859) de Hanau, Hesse (Alemania) fueron famosos por su recopilación de cuentos populares (mal llamados infantiles) pero además fueron profesores universitarios y juristas.








Entre otros lugares, en el libro de Claudio Magris (Trieste, 1939) "Literatura y Derecho ante la Ley", Sexto Piso, Madrid, 2008, se recoge la forma en que el trasfondo de la polémica entre Thibaut y Savigny atraviesa la obra de los Grimm y su obsesión normativa. 


A propósito del libro de Magris (un regalo del profesor Germán Orón): señala el autor cómo las ideas jurídicas más generales tienden a disolverse en un laberinto de formalismos crípticos y normas específicas fugaces pero también hay, al decir de Magris, una "eclosión" jurídica, la cual  crea nuevas materias y estructuras para la literatura. En todo caso, en lo que más nos interesa aquí, en esa suerte de catálogo popular de la futura Alemania, hay tantas brujas y hechizos como normas (hay, por cierto, mucha violencia, mucha brutalidad en esos cuentos). 

Jacob Grimm, con una posición sobre el derecho afín a la teoría de Savigny, hubo de defender que la lengua emana del “espíritu popular” (Volksgeist) y por tanto el derecho (las normas jurídicas) también debía hacerlo. Para Jacob era necesario distinguir entre "ciencias exactas", y "ciencias inexactas y definir estas últimas como las ciencias "de lo humano en el idioma, la literatura, el derecho y la historia" (un antecedente de las "ciencias del hombre y de la sociedad" de Dilthey). Los Grimm eran contrarios, pues a la codificación del tipo napoleónico propugnado por Thibaut. 


Contrario a un código civil unitario y generalizador que observara a todos los ciudadanos iguales ante la ley y barriera de un plumazo (de un acto del legislador) los privilegios feudales, Jacob Grimm escribe “Las antigüedades jurídicas alemanas”, recogiendo del folklore popular y de la literatura local innumerables aspectos y tradiciones jurídicas.

Se trata, pues de una romántica alianza entre poesía y derecho (consuetudinario y no codificado).

Con su cuentos y fábulas (llenas, pues, de normatividad) pretendían los Grimm salvar el "buen y viejo derecho", es decir, las costumbres, tradiciones y usos del pueblo en su coralidad; patrimonio que, a través de los siglos, había sido conservado, asimismo, por la literatura popular con todo su imaginario colectivo (y por tanto, con un sin fin de imágenes), que es también parte de nuestro imaginario personal. 


Buenas razones, entonces, para recogerlo en este blog.

 

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