miércoles, 16 de julio de 2014

Una muerte, dos vidas, tres errores





La ignorancia es al conocimiento (el no-saber es al saber) lo que el silencio a la música. No su contrario, ni un mero presupuesto ontológico, más bien un elemento constitutivo en sentido dinámico, a la manera en que lo administraba Chet Baker, por ejemplo: antes de cantar o ponerse a soplar por la trompeta, durante y mientras tanto. 
Naturalmente, con la ignorancia también cabe improvisar.






Hace tiempo que no añadíamos nada a este blog, remitíamos a nuestra sección  Hermosos y malditas en El Hype. (Un lugar en El Hype) Hace tiempo que no añadíamos nada al blog, hace semanas que remitíamos a El Hype y sin embargo había otras cosas. ¿Cuales? Nos alegró el regreso de Sharon van Etten, aceptaron nuestro artículo sobre la desigualdad económica en la revista Sistema, nos ha hecho ilusión ver al cuñado de Heisenberg/ White. Dean Norris aunque haya sido en películas bastante malas: era otro de los grandes secundarios que brillaba por encima de su propio talento en Breaking bad. Acabamos Verano, la tercera de las autobiografías noveladas de J. M. Coetzee. Escuchamos a Jim White, estupendo cantante y guitarrista de lo que algunos llaman country alternativo, disfrutamos  Lost in a dream el magnífico disco de The War on drugs. Lo pusimos mucho. Lo pusimos hasta que se arrancaron los cachitos de hierro y cromo a cantar como tú sabes. Fuimos a la presentación del número 3 de la Revista Canibaal, una amiga que trabaja en una librería de Paris nos mandó el último libro de Kundera, Hemos disfrutado intercambiando imágenes de todo eso que nos trae aquí.  José Calvo, maestro de esas imágenes nos dio a conocer  "El cartel del crimen" (el ciego de los romances) de Solana; the promised land de Morris Hunt y la pintura de Pierre Paul Prud'hon La Justice et la Vengeance Divine; de las tres llegará un día en que podamos hablar aquí.



William Morris Hunt (1824 - 1879). 'The Promised Land (The Ferry to
Appledore)' (ca 1879) cortesía José Calvo



En fin, de todas las cosas que han sucedido debemos quedarnos con dos. Una es que Charlie Haden murió, acabaremos nosotros también con su obituario. La otra es que nos puso de mal humor varios (tres) errores, descuidos o tretas de la película que vimos ayer.

Efectivamente,  hay en la película alemana "Zwei Leben" ahora en cartel tres tristes fallos. Esta cuestión inútil, vana y peregrina, es básicamente nuestra excusa para regresar al blog. ¿Qué fallos?


1. Un fallo malicioso

Se equivoca el distribuidor/ encargado del póster de la película en castellano jugando al engaño con el espectador. Se ha extendido la idea de que el ciudadano de aquí discierne mal, que se le puede engañar o estafar impunemente y aunque hayamos dado señales –así en la comunidad donde vivo– señales inequívocas durante los últimos 20 años de que esto puede que sea así, no deja de ser incómoda la sensación que produce.

Dos vidas (George Maas, 2013) no es La vida de los otros y tiene méritos suficientes por sí misma. No necesita reclamos. Entendemos lo de referir el film de Florian Henckel von Donnersmarck, tan bueno fue, pero tampoco cabe abusar. Para eso ya estaba la stasi. Esto es, sacar en el cartel del film la única escena en la que, durante apenas unos segundos. alguien se pone unos auriculares –para la traducción en una fase de la instrucción del caso– para asemejarla al cartel de una película más exitosa nos parece –no podemos dejar de señalarlo así– en el mejor de los casos una tontuna, en el peor, una bajeza.


 

Auriculares 



2. Un error ignorante

Se equivoca el traductor encargado de los subtítulos.
Es irritante el lío que se hace mencionando el (inexistente) en 1990 Tribunal de Justicia de la UE (se refiere el film al Tribunal Europeo de Derechos Humanos) y luego refiriendo el Tribunal de Estrasburgo como sede judicial de la CEE.

En realidad el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no es, nunca lo ha sido, una institución de la UE.

El TEDH se llama también Tribunal de Estrasburgo y, de forma un tanto cursi, Corte Europea de Derechos Humanos). El TEDH aunque un poco raro en materia religiosa, es la máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos humanos y libertades fundamentales en toda Europa. Se trata de un tribunal internacional ante el que cualquier persona que considere haber sido víctima de una violación de sus derechos reconocidos por el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales o cualquiera de sus Protocolos adicionales, mientras se encontraba legalmente bajo la jurisdicción de un Estado miembro del Consejo de Europa, y que haya agotado sin éxito los recursos judiciales disponibles en ese Estado, puede presentar una denuncia contra dicho Estado por violación del Convenio. 


The Human Rights building: a figure


Este Convenio es un tratado por el que los 47 Estados miembros del Consejo de Europa (todos los Estados europeos salvo Bielorrusia y Kazajistán) han acordado comprometerse a proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, tipificarlos, establecer el Tribunal y someterse a su jurisdicción, es decir, acatar y ejecutar sus sentencias. La ejecución de las sentencias del Tribunal por los Estados miembros que han sido condenados está supervisada por el Comité de Ministros, órgano decisorio del Consejo de Europa compuesto por un representante de cada Estado miembro. 

El Tribunal de Justicia de la UE, por su parte, no existía en el año (1990) en el que se desarrolla la a veces telefílmica cinta de Mass. El Tribunal de Justicia interpreta el Derecho de la UE para garantizar que se aplique de la misma forma en todos los países miembros. 


El sobrio edificio del Tribunal de Justicia de la UE


También resuelve conflictos legales entre los gobiernos y las instituciones de la UE. Los particulares, las empresas y las organizaciones pueden acudir también al Tribunal si consideran que una institución de la UE ha vulnerado sus derechos.



¿Dónde estamos?

3. Un error metafísico

Se equivoca el distribuidor, se equivoca el encargado de los subtítulos, se equivoca el tiempo.
Se equivoca el tiempo, sí tomándola con Liv.
Debería ensañarse con Marine Le Pen, con una ex-ministra de cultura en la que estoy pensando o con Sara Palin que tienen las tres ideas viejunas, pero no con la Ullman, que era lista, sensible y siempre nos cayó muy bien.




el tiempo no sabe de justicia 



Ah, la otra cosa era la muerte de Charlie Haden, ilustre, activo y filosófico pionero del free jazz que falleció el pasado viernes en Los Ángeles. Recuperamos el obituario que le dedicó Chema García en El País y una fotina.



Charlie Haden, mucho más que un contrabajista de jazz
por Chema García Martínez

"Tenía fama de neurótico, obsesivo, un tipo raro… ni siquiera se le consideraba un auténtico virtuoso de su instrumento. Y, sin embargo, el mundo del jazz estaba unánimemente rendido a sus pies: “tocar con  Charlie Haden es distinto a todo”, aseguraba Pat Metheny, para quien el contrabajista era el mejor compañero de escenario con el que nadie pudiera soñar. “Charlie no es un contrabajista de jazz, es… otra cosa. No toca notas, hace filosofía”. El ilustre y filosófico pionero del free jazz falleció el pasado viernes en su domicilio de Los Angeles, después de una “larga enfermedad”, según reza el comunicado emitido por su sello discográfico, ECM.

La trayectoria vital y artística de Charles Edward Haden (Shenandoah, Iowa, 6 de agosto de 1937) aparece unida a la de aquellos con quienes compartió escenario y/o estudio de grabación: Keith Jarrett, Carla Bley y, antes que ningún otro, Ornette Coleman. Junto con el trompetista Don Cherry y el baterista Billy Higgins, Haden formó parte del controvertido cuarteto del saxofonista que conmovió los cimientos de la escena jazzística en los primeros años sesenta: “Ornette me enseñó a no pensar en categorías ni en géneros sino en belleza y en crear algo nuevo que no existía antes”.

Finalizando la década, creó la Liberation Music Orchestra, agrupación que introdujo al jazz en los terrenos de la agitación política sobre un repertorio que combinaba las canciones de la Guerra Civil española con los himnos pacifistas y las melodías revolucionarias latinoamericanas (La Pasionaria, We shall overcome…). Décadas más tarde, su fundador se vería “en la obligación” de retomar la iniciativa: “he vuelto con la Liberation porque seguimos viviendo en un mundo donde reina la crueldad, la avaricia y la devastación; un mundo gobernado por mentalidades cerradas, el ejemplo perfecto es Bush. Por eso, ahora más que nunca, necesitamos de la belleza”.



Su idea de un jazz descentralizado le llevó a tocar a dúo con el guitarrista de fado Carlos Paredes y con el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba. “Me encantaría tocar con Paco de Lucía”, declaraba con ocasión de su última visita a Madrid, “pero tengo entendido que es muy difícil”. Su participación en el primer Festival de Jazz de Cascais el 20 de noviembre de 1971 junto al cuarteto de Ornette Coleman, terminó con su detención y posterior traslado a la Direcção-Geral de Segurança de la policía salazarista, después de que el contrabajista dedicara una de sus interpretaciones “a los movimientos de liberación en Angola y Mozambique”. Haden fue “invitado” a plasmar su arrepentimiento en un documento firmado, tras lo que se le expulsó del país llevando consigo la grabación de la pieza en cuestión —Song for Che— oculta en un bolsillo de la gabardina. Ésta vería la luz en su disco Closeness.

En el año 1989, el Festival de Jazz de Montreal dedicó al contrabajista 8 jornadas seguidas, con un programa distinto cada noche y los músicos y el repertorio a la libre elección del homenajeado (The Montreal tapes). En junio de 2007, Haden se presentó en nuestro país con la más clásica de sus formaciones, Quartet West, celebrando el 20º aniversario de su fundación: “me acababa de mudar a Los Ángeles después de 20 años viviendo en Nueva York y a mi esposa se le ocurrió que sería una buena idea crear una banda con músicos de la ciudad”. Ese mismo año viajó a Nashville para grabar un sorprendente homenaje al country & western: Rambling boy. Haden y Metheny volvieron a reunirse en 2013 para la grabación de la B.S.O. de Vivir es fácil con los ojos cerrados, la película de David Trueba que se alzó con un Goya a la mejor música original."

El País 12 de julio de 2014

Haden murió o todo el mundo puede cometer un error.





lunes, 26 de mayo de 2014

La repentina conciencia de la simetría de la devastación (una entrada en el Hype)









Estar lleno de vida cuando todo fuera ha quedado devastado: Lore (Shortland, 2012) o la desolación exterior.








Estar devastatado por dentro en un mundo lleno de vida: Oslo, 31 de agosto (Joachim Trier, 2013) o la desolación interior.

domingo, 18 de mayo de 2014

Patologías de la imagen: homenaje a Román (al otro Román)


PATOLOGÍAS DE LA IMAGEN


1. LOS MEANDROS DE LAS IMÁGENES


IMÁGENES OFENSIVAS


No sólo en épocas remotas dominadas por la superstición fueron las imágenes figurativas percibidas con temor, acatamiento aversión u odio por las gentes. En el nacimiento de la edad de la razón gran parte de las estatuas de la catedral de Notre-Dame de París, que representaban figuras coronadas de reyes del Antiguo Testamento, fueron destrozadas durante la Revolución Francesa, en la creencia de que representaban a los reyes de Francia.

En 1867, la censura impidió de Manet exhibiese su Ejecución de Maximiliano, un fusilamiento que conmocionó a los franceses, pues este efímero emperador fue impuesto a México por Napoleón III en 1864.


Fusilamiento de Maximilano, Manet, 1867

Sobre este regicidio pintó Manet tres cuadros y un bosquejo al óleo, con una composición inspirada en Los fusilamientos del tres de mayo de Goya. 

De hecho el título del cuadro es responsable de su anclaje semántico, por utilizar una expresión de Barthes, pues los soldados aparecen fusilando a alguien que, por el título explicitado, sabemos que no es un cualquiera, sino el emperador enviado por Francia a México, junto a otros dos dignatarios. Y la obra de Manet fue prohibida a pesar de la frialdad documental de la representación, que evacua toda connotación política y hasta emocional de la acción, prescindiendo de la expresión y gestualidad patéticas que Goya utilizó en cambio con tanta eficacia en sus cuadros.


Los fusilamientos del 3 de mayo,  Goya, 1814.


Al crearse en noviembre de 1912 el British Board of Film Censors, para censurar las películas cinematográficas que pretendían exhibirse en el Reino Unido, sus dos únicas normas explicitadas fueron la prohibición del desnudo y de la representación de Jesucristo.



Este curioso y aleccionador emparejamiento de tabúes, sacro uno y profano el otro, resultaba llamativo si se tiene en cuenta que ambos temas habían sido objeto de tratamiento exhaustivo en la pintura y la literatura.
Poco después, algunos cuadros del británico Cristopher Nevinson, que representaban escenas bélicas en la Primera Guerra Mundial, fueron censuradas por las autoridades al considerarlos "desmoralizadores".

Paths of Glory, Cristopher Nevinson, 1917

Román Gubern, Patologías de la imagen, Anagrama, Barcelona, 2004, pp. 7-9.



Las imágenes pueden ser espacios de conflicto o de confrontación ideológica o moral, representaciones agresivas, ofensivas o heteredoxas, susceptibles de molestar, irritar o escandalizar a algunas personas, que a veces poseen poder para prohibirlas o confiscarlas.

Román de la Calle (imagen grande)

lunes, 5 de mayo de 2014

Pogo by Dan Witz: Hiperrealismo punk


Pogo (informal):
"Jump up and down as if on a pogo, typically as a form of dancing to certain types of rock music, especially punk".
Oxford Dictionary




En La norma y la imagen hemos podido dedicar algunas entradas tanto al arte callejero (street art) como a la música punk. En lo que sigue recogemos el artículo que Toni García dedica hoy en El País a la exposición de pinturas hiperrealistas de Dan Witz que se puede ver estos días en la Galería Jonathan LeVine de Nueva York:



"El pogo es un baile, casi una ceremonia, que en los años álgidos del punk y el hardcore, cuando el CBGC estaba en su apogeo y bandas como Agnostic front, Minor threat, DRI, Suicidal tendencies o los propio Ramones arrastraban legiones de fans a locales llenos de humo y cerveza, se convertía en un elemento más de la liturgia musical.



Dan Witz


Abrirse paso a empujones, en un ritual intenso que servía para descargar adrenalina, era la esencia del pogo y su final último, y Dan Witz, un artista de calle neoyorquino rendido ahora a la pintura hiperrealista y que cita en sus influencias a clásicos como Bosch o Brueghel tuvo claro como rendirle homenaje: “Llegué a la conclusión de que la pintura era un medio perfecto para representar la locura y la intensidad que conllevaba el pogo y que yo echaba de menos al finalizar mi breve carrera musical, una manera de recuperar esas emociones”.




Dan Witz

El resultado de esa transición entre la pintura y la música, puede verse estos días en las paredes de la galería de Jonathan LeVine en Nueva York City. Allí, en gigantescos frescos, los días de gloria del baile más anárquico que ha parido la música vuelven a la vida y el espectador puede perderse en el enérgico caos que se producía entre la masa que poblaba aquellos conciertos.


El detalle (enfermizo) de la obra de Witz hará las delicias de los fans de bandas como Rage against the machine o System of a down (por no hablar de Merauder o Cold as life), que han cargado con el pogo hasta el siglo XXI, tres décadas después de que leyendas como Black flag o los Dead kennedys lo convirtieran en un rito imprescindible para entender su música.




Dan Witz

Witz, uno de los artistas callejeros más reputados del mundo, reconoce que más allá de la pintura sus referentes son algo más terrenales: “Oír a los Clash, ver a los primeros punks y después descubrir los primeros trenes llenos de grafitis. Todo ello influyó en mi forma de ver la vida, especialmente cuando uno sale de la escuela de arte y cree que el arte contemporáneo nos ha fallado y que es hora de tratar de tomar las calles”. El estadounidense, con 18 libros sobre street-art a sus espaldas, y miles de kilómetros en la mochila encara ahora su segunda exposición en la ciudad de los rascacielos sin renunciar a su visión del mundo. 



El artista sigue el (a veces conflictivo) camino que ha llevado a graffiteros como Futura o Stash de las calles a las paredes de los museos y que ha convertido a tipos tan singulares como Banksy o Kaws (que ahora mismo expone en su obra en el CAC de Málaga hasta el 22 de junio) en objeto del deseo de los coleccionistas de medio mundo. Los cuadros de Witz, inevitablemente nostálgicos si se ha ocupado alguna vez ese círculo donde el pogo es un dios terrenal, servirán para seguir acortando el camino que separa el desmadre de una sala de conciertos de la (forzada) tranquilidad del mundo real."

Toni García, "Cuando el "pogo" es arte", El País, 5 de mayo de 2014



Anónimo Vienés



lunes, 28 de abril de 2014

un lugar en el Hype


Hace unos días comenzamos, con mucha ilusión, una colaboración en la revista de ocio y cultura "El Hype" a través de entradas quincenales agrupadas bajo el rótulo de Hermosas y malditos


La sección de fitzgeraldiano título divaga en general sobre música, cine, literatura, arte y filosofía y en particular, a menudo, sobre la recepción personal de algunos de los así llamados "productos culturales".



La sección tiene formato de blog, adapta el título de una novela de aquel escritor de la generación perdida y la primera entrada de ánimo cartográfico la hemos llamado precisamente así: "Al Este de Fitzgerald".



lunes, 7 de abril de 2014

Le Goff y el vagabundo intelectual han muerto




"Me ha parecido entender que hay ocasiones en que al patrón le disgusta el trabajador que canta. Y no precisamente porque trabaje mal o se distraiga". 

"El alcohol (signo): modalidad proformal de la materia cósmica. 
El alcohol (dictamen): regresión a lo amorfo, viaje extático. Tehôm. Caos acuático de lo amorfo".


"Entre cíclicas crisis religiosas, José María Blanco Crespo (Blanco White) denunció tanto el anquilosamiento clasicista de la poesía española como los tics más zafios de la Iglesia católica. En su mente el rencor por la muerte de sus hermanas consumidas en un lóbrego convento de clausura.
Un motivo válido para ambos arremetimientos."





GARCÍA CÍVICO, Jesús,   Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, Esperanza, Aguirre y la cólera de Dios, (eds.) , Tegucigalpa, 2014








Hoy he sentido pena por la muerte, este fin de semana, de Jaques Le Goff, el famoso historiador francés especializado en la Edad Media.

Lo leí, a Le Goff, sinestésicamente, con glotonería y fruición, esos años tan, tan, tan lejanos ya, cuando absurdo, verde, joven y vestido de militar garabateaba atrevido, luego torpemente, una excesiva tesis doctoral en la que el único recuerdo sereno que aún albergo lo compone la imagen difusa y ciertamente nostálgica de una vivaracha pila de libros que en un desorden personal, abandonaba luego y leía, leía luego y abandonaba casi clandestinamente entre los fardos de periódicos apilados, a la Hrabal, en el trastero de una fría iglesia de Zaragoza donde ayudaba con humildad y decreciente rencor a dos jóvenes malnutridos de un pueblecito de Soria obligados por imperativos de la bondad castrense a superar su analfabetismo, su sociabilidad isleña y, en su caso, su incómoda inimputabilidad. 

Recuerdo de la lectura de Le Goff una actitud que me parecía tan inalcanzable como ejemplar: escoger un tiempo predilecto, leerlo en el marco más amplio que resulte posible abarcar con la inteligencia y luego arrasar con obstinado tesón de bárbaro todos los estereotipos.

Es también lugar común decir de Le Goff que describió, a contrapelo, el medievo como tiempo luminoso lleno de risas, que sobresalen sus obras sobre los vínculos entre el fenómeno urbano y el mundo del conocimiento, que heredero del revolucionario enfoque de Annales difundió el mirar provocativo y pluridisciplinar, en cierto sentido rupturista y vital como la medieval figura del goliardo.

De Le Goff, valiente, social, republicano y comprometido en los embates de su tiempo, me ha gustado leer en el obituario que firma Ana Teruel en la edición de este domingo de El País, lo que dijo el presidente Hollande: "sabía leer en la historia estos movimientos largos que dan forma a las conciencias y los imaginarios".



El vagabundo intelectual

"No hay duda de que los goliardos constituyeron un tipo contra el cual se enderezaba con complacencia la crítica de la sociedad establecida. De origen urbano, campesino o hasta noble, los goliardos son ante todo vagabundos, representantes típicos de una época en que la expansión demográfica, el desarrollo del comercio y la construcción de ciudades rompen las estructuras feudales, arrojan a los caminos y reúnen en sus cruces que son las ciudades, a marginados, a audaces,a desdichados. Los goliardos son el producto de esa movilidad social característica del siglo XII.  El primer escándalo para los espíritus tradicionales es el hecho de que esas gentes escapan a las estructuras establecidas. La Alta Edad Media se había esforzado para hacer que cada cual ocupara su lugar, desempeñara su tarea, permaneciera en su orden, en su estado. Los goliardos son evadidos. Evadidos sin recursos forman en las escuelas esas bandas de estudiantes pobres que viven de varios expedientes (...)



Para ganarse la vida a veces esos estudiantes se convierten en juglares o bufones; de ahí sin duda el nombre que se les da a menudo. Pero pensemos que también el término joculator, juglar, es en aquella época el epíteto con que se designa a todos aquellos que se consideran peligrosos, aquellos a quienes se quiere apartar de la sociedad. Un joculator es, pues, un indeseable, un rebelde.



Esos estudiantes pobres que no tienen domicilio fijo, que no gozan de ninguna prebenda ni beneficio se lanzan a la aventura intelectual, siguen al maestro que les gusta y van de ciudad en ciudad para difundir sus enseñanzas. Forman el cuerpo de esos estudiantes vagabundos tan característicos de ese siglo XII. Contribuyen a darle su porte aventurero, espontáneo, vivo, audaz. Pero esos estudiantes no forman una clase. De diverso origen, tienen ambiciones diferentes- Evidentemente se decidieron por el estudio antes que por la guerra. (...)



Si todos ellos critican a la sociedad, algunos, tal vez muchos, sueñan con convertirse en aquellos que critican. (...) Sueñan con un mecenas generoso. con una suculenta prebenda, con una vida holgada y feliz. Parece que quieren convertirse en los nuevos beneficiarios del orden social en lugar de querer cambiarlo.
Sin embargo, los temas de sus poesías fustigan ásperamente a esa sociedad. Es difícil negar a muchos el carácter revolucionario (...) el juego, el vino, el amor es principalmente la trilogía a la que cantan, actitud que despertó la indignación de las almas piadosas de su tiempo, pero que inclinó más bien hacia la indulgencia a los historiadores modernos: yo soy cosa ligera / cual hoja que arrastra indiferente el huracán/ como el esquife que boga sin piloto, / como un pájaro errante por los caminos del aire, / No estoy fijado ni por el ancla ni por las cuerdas/ La belleza de las muchachas hirió mi pecho / aquellas a las que no puedo tocar, las poseo con toda mi alma/ En segundo lugar se me reprocha el juego/ pero tan pronto como el juego me deja desnudo y el cuerpo frío mi espíritu se enciende./ Es entonces cuando mi musa compone mis mejores canciones. / En tercer lugar hablamos de la taberna (...)." (1)





photos: intelectuales


(1) Jacques Le Goff, Los intelectuales en la Edad Media, trad. Alberto L. Bixio, Barcelona, Gedisa, 1990, pp. 40-42.

domingo, 30 de marzo de 2014

"El crimen os sienta tan bien": un texto de Carlos Pérez de Ziriza



Apenas hemos tratado en este blog imágenes al otro lado de la norma. Hemos rescatado, eso sí, fragmentos de una historia alternativa en la estela de los anticristos, antes y después del aullido de Johnny Rotten, el líder de los Sex Pistols, el punk como movimiento social, un jalón en la historia alternativa del mundo y de las cosas, siguiendo el hilo del nihilismo, el anarquismo místico-lujurioso, las vanguardias, el dadaísmo, el Cabaret Voltaire, la Internacional Letrista y la Internacional Situacionista, los grupos de París en los años 50 y 60 alrededor del autor de la potente idea de "sociedad del espectáculo" Guy Debord. 

Esto es, hemos rescatado puntualmente fragmentos de esos movimientos culturales y artísticos que dejan menos huella que este blog, hemos recogido los Rastros de carmín de ese extraordinario crítico musical que es Greil Marcus.

Teníamos ganas de recoger también aquí algún texto de otro estupendo crítico musical, más accesible pero que nos interesa igual: Carlos Pérez de Ziriza

Le pedimos permiso para rescatar aquí un, aún reciente, texto sobre imaginarios del rock (imaginarios al otro lado de la norma) que sacó en Valencia Plaza y como además de buen crítico es buena persona, con complicidad bloguera, dijo sí.


complicidad punk








"El crimen os sienta tan bien" por Carlos Pérez de Ziriza

publicado en Valencia Plaza


VALENCIA.¿Puede haber algo en común entre Sonic Youth y The Smiths? ¿Es posible trazar una conexión histórica significativamente estética entre las dos bandas independientes (hablamos de actitud, claro) por antonomasia a ambos lados del océano, la norteamericana y la británica?


A la mayoría de ustedes les sonará la portada de Goo (Geffen, 1990), la icónica cubierta de Sonic Youth decenas de veces imitada en todo el planeta, incluso también por bandas de nuestro país como Els Surfin Sirles. En ella se muestra a una joven pareja supuestamente dándose a la fuga, tras haber cometido un asesinato, tal y como había diseñado Raymond Pettibon para su tira cómica, bocadillo explicativo incluido. Lo que no mucha gente sabe es que los protagonistas reales de esa imagen son Maureen
Hindley y David Smith, joven matrimonio británico que en realidad acudía a prestar declaración, sentado en el asiento trasero de un coche policial, en calidad de testigos de un horrendo crimen que sacudió a la sociedad británica de los años 60: el cometido por Myra Hindley(hermana mayor de aquella) y su marido Ian Brady, quienes asesinaron y abusaron de cinco menores entre 1963 y 1965, en el tristemente célebre "crimen de los páramos de Manchester".
Myra Hindley e Ian Brady fueron sentenciados a cadena perpetua, pero sobre el jovencísimo David Smith (18 años cuando se casó con Maureen, de solo 19), testigo involuntario de la muerte de uno de aquellos niños a hachazos y responsable de dar el chivatazo a la policía, recayó siempre la sospecha de la culpa, azuzada por las insidias de la que hasta entonces había sido su cuñada, en un caso que aún coleó hasta los años 80. Un calvario que acompañó al joven inspirador de la portada de Sonic Youth (porque ella, su ya ex mujer, murió en 1980) hasta el fin de sus días, hace menos de dos años, como recogía la prensa del país.
El infausto crimen de los páramos fue también el espinoso leit motiv lírico de 'Suffer Little Children', uno de los temas de The Smiths (Rough Trade, 1984), el debut homónimo de la banda de Morrissey Johnny Marr. Lo abordaron sin el menor atisbo de ironía ni frivolidad, pero los de Manchester tuvieron que enfrentarse a los previsibles ataques de la prensa amarillista de su país y demás lecturas puntillistas, lo que obligó a Morrissey a mantener por aquel entonces algún encuentro privado con los padres de una de las víctimas para templar ánimos.
Poco extraño, dado un gesto tan inusualmente temerario en una banda novel en el imperio del tabloide. Tendrían que pasar siete años para que Morrissey se atreviera a repetir incursión en un texto sobre el mundo criminal, en aquel 'The Last Of The Famous International Playboys' que, ahora sí, ironizaba acerca de los hermano sKray, pareja de gangsters de referencia en el East End londinense de los 60.
Tampoco cabe deducir ánimo de banalización en el gesto de Thurston Moore y compañía, quienes simplemente se valieron de un cómic transgresor como uno de sus característicos símbolos desafiantes en la jungla de las multinacionales, en la que ya se hallaban inmersos. Quién sabe hasta qué punto sabían o desconocían la historia real que se ocultaba tras esa pareja inmortalizada por Raymond Pettibon, omnipresente emblema del rock alternativo de las últimas décadas.

El caso es que, partiendo de lo particular a lo general, sirva esta insospechada conexión como botón de muestra para recalcar la omnipresencia de la temática criminal desde hace muchas décadas en la mitología rock, marcada en muchas ocasiones por el influjo de las historias de asesinos en serie. Presencia obvia en todo arte que pretenda radiografiar los claroscuros de su tiempo (como el cine, sin ir más lejos), pero que en su caso adquiere unas connotaciones singulares.

Por lo que atañe a Sonic Youth, resulta palpable en más de una ocasión. "En su caso, creo que la portada de Goo simplemente les atrajo por su iconografía casi punk, y por tensar los límites de Geffen, la multinacional con la que acababan de firmar contrato", nos cuenta al respecto Ignacio Julià (Barcelona, 1956), referente durante décadas de la prensa musical estatal, desde publicaciones venerables como Rock Espezial, Vibraciones o Ruta 66, y autor del reciente Estragos de una Juventud Sónica (Alternia), libro en el que repasa la historia de la banda neoyorquina a través de sus numerosos encuentros personales en las últimas décadas.


Lógicamente, esa conexión no es ni la única ni la más significativa. Títulos comoDeath Valley ‘69', en referencia a la matanza perpetrada por el clan de los Manson, desvelan el interés de una banda "por una época concreta, el año 1969, y el choque entre dos corrientes de pensamiento que habían moldeado la segunda mitad de los años sesenta. Por un lado Vietnam y por el otro el pacifismo, las revueltas juveniles y raciales y la brutal represión policial de las mismas, Woodstock contra Altamont, Manson contra Beach Boys, etc...", comenta Julià, quien defiende la condición de los padrinos del noise rock como meros observadores, ya que "no hacen de Manson un antihéroe o un ícono".

En la línea argumental seguida por la banda a través de su carrera es fácil detectar los estragos de "un punto de inflexión para Estados Unidos que resquebrajó el sueño americano apoyado, en los años cincuenta, por la bonanza económica de posguerra", algo que explicaría muy bien, en connivencia con los rigores del reaganismo en los 80, títulos de álbumes como Daydream Nation (Enigma, 1988), algo así como "nación sonámbula". El sueño americano hecho trizas.
Llegados a este punto, es de ley detenernos en la masacre perpetrada por Charles Manson y sus secuaces como el primer brote serio de sordidez criminal en la historia del rock, cuyo idealismo hippy, a finales de los 60, apenas se veía alterado por la marginalidad pregonada por bandas como The Velvet Underground.
Ignacio Julià cree que "los crímenes de la Familia Manson quiebran para siempre la utopía del jipismo y su idealizada forma de vida alternativa, porque Manson había estado pululando por la escena musical de Los 

Ángeles, llegando a congeniar con Dennis Wilson de los Beach Boys". De hecho, algunas de las canciones de los Beatles fueron amoldadas por el particular esquema mental de un hombre que en el futuro inspiraría cientos de canciones (de Neil Young, White Zombie, System of a Down o The Flaming Lips, entre muchos otros) e incluso serviría para bautizar a provocadores estéticos-que no sonoros-comoMarylin Manson.
Julià asume el tono crepuscular de unos sucesos que, "como el desencanto del concierto de los Stones en Altamont, aceleran el final de aquel sueño buenista, ya que 1969 no solo pone punto final a la década prodigiosa, sino que nos abre los ojos ante una realidad incómoda". La era de Acuario devolvía así un reflejo agrio y resquebrajado, ya que "no todo eran buenas vibraciones entre los niños de las flores, y conviene mencionar la canción homónima de Stooges, '1969', que sería otra pieza fundamental para entender el momento, pues ya refleja el hastío de una juventud sin futuro en los esquemas de un capitalismo imperioso".
El listado de serial killers o puntuales asesinos célebres cuyas fechorías han sido glosadas en el mundo del rock se amplía a Mark David Chapman, el asesino deLennon (And You Will Know Us By The Trail of Dead, The Cranberries), John Wayne Gacy "el payaso asesino" (Sufjan Stevens, Deertick), Jim Jones (Brian Jonestown Massacre, Manowar, Concrete Blonde), David Berkovitz "el hijo de Sam" (Dead Boys, Elliott Smith) y un largo ectétera cuyo detalle sería imposible de abarcar aquí. Hay incluso listas de canciones en medios especializados que seleccionan los temas más populares, aquellas canciones, de entre las relacionadas con la temática criminal, más destacadas entre los melómanos de pro. La edición norteamericana de Rolling Stone publicó en septiembre pasado el Top 15 de sus lectores, en cuyos primeros puestos figuran el 'Folsom Prison Blues' deJohnny Cash, 'I Shot The Sheriff' de Bob Marley o 'Hey Joe' de Jimmy Hendrix.
Entre los nombres recurrentes en estas lides, como así ocurre también en la lista de Rolling Stone (aparece en el número 9), figuran personajes como el legendarioStagger Lee. O como Jack el Destripador, a quien en su momento cantaron The Horrors, LL Cool J o (sí, otra vez) el propio Morrissey.
Aunque quien logró un sesgo más afilado en las evocaciones de esos personajes fue Nick Cave, el músico de dominio público que seguramente detente una mayor galería de criminales en su discografía. De hecho, nadie ha sacado más partido que él a la actualización de las Murder Ballads (Baladas de la muerte), un subgénero de la música folk anglosajona cuyas raíces datan nada menos que del siglo XVIII, solidificando un legado del que beberían los folk singers de los años 50 y 60, comoDylan, Joan Baez, Dave Van Ronk o The Carter Family. Algunas de ellas abordaban el crimen desde la óptica del asesino.
"Todas esas historias de maleantes y asesinos han nutrido a la música popular desde siempre, y en el contexto rock, la fuente principal fue la Anthology of American Folk Music (1952) de Harry Smith, virtual punto de partida del revival folk", nos cuenta Ignacio Julià, quien además traza sin pestañear una línea sucesoria que enlaza "con el rock sangriento de Alice Cooper y el feísmo del punk, en los 70, prosiguiendo con ese discurso tan atractivo para los adolescentes de clase media, que eran quienes compraban discos de rock y buscaban una alternativa escabrosa a la vida convencional de sus padres".
La fórmula fue ejemplarmente sublimada por Nick Cave en el álbum Murder Ballads(Mute, 1996), disco repleto de colaboraciones de postín (Kylie Minogue, PJ Harvey, Shane McGowan) y temas como 'Henry Lee', 'Crow Jane', 'O'Malley's Bar' o 'Where The Wild Roses Grow', curiosamente preñados de una serenidad y aliento poético más raros de encontrar en los inicios de su carrera, también marcada por "clásicos como 
'Wanted Man' de Dylan & Cash o 'The Mercy Seat', que es la historia de un hombre a punto de ser ajusticiado en la silla eléctrica", como bien apunta Julià.
En general, y continuando con una tradición que tiene mucho más de americana (por su tradicional idiosincrasia) que de británica o europea, son músicos yanquis de sonido cavernoso y referencias atávicas quienes con más frecuencia han escarbado en los últimos tiempos en las miserias humanas del crimen, como pueda ser el caso de Afghan Whigs, Queens Of The Stone Age, Mark Lanegan, The Brian Jonestown Massacre y muchos otros integrantes de una lista inagotable, aunque algunos estén incluso conectados entre sí por colaboraciones varias. Ellos han redactado los últimos capítulos de una relación con muchos renglones por aún por escribir.