jueves, 12 de enero de 2012

gatsbies

Episodios de insomnio del sueño americano: El hombre hecho a sí mismo
se hizo mal (I)

"Se acercaba uno de esos ataques, una de aquellas ocasiones que paseaba por las calles o se quedaba inmóvil ante su escritorio, sintiéndose deprimido y sin saber qué hacer, capaz tan sólo de morder la contera del lápiz. Era ensimismamiento sin consuelo, exigencia de expresión sin desahogo, sensación de paso veloz del tiempo incesante e inútilmente, aliviada tan sólo por la convicción de que nada se perdía, porque todos los esfuerzos y todos los logros carecían igualmente de valor”. 

SCOTT FITZGERALD, F., Hermosos y malditos

Corresponde a los novelistas norteamericanos de la generación de entreguerras, la que conocemos como “generación perdida”, la recreación literaria tanto de la felicidad ligada al éxito, el dinero, la juventud y la belleza como del repentino y lúcido despertar de tan jazzístico sueño. Entre estos escritores, la obra de Scott Fitzgerald representa una mirada tan penetrante como ambigua, tan contradictoria como desconcertante a esos escenarios irrepetibles donde hubo de representarse el drama de un desencuentro repentino e inesperado entre la felicidad más exultante y la mayor amargura. Resulta, en este sentido, paradigmática la misma existencia de Fitzgerald y en particular ciertos contrastes enla lectura conjunta de “El Gran Gatsby” (The Great Gatsby, 1921), “Hermosos y malditos” (The Beautiful and the Damned, 1925) y el Crack up (1931).



Empecemos por el final, esto es, de acuerdo con quien narra las vicisitudes de Gatsby (Carraway/Fitzgerald), de acuerdo con "la voz de la novela" por decirlo con Tacca, avancemos hacia el principio. Avancemos por el principio o mejor por el regreso, por el regreso al pasado, por el regreso al origen, ¡El final de El gran Gatsby! Un estándar literario: “así avanzamos, barcas contra la corriente incesablemente arrastradas hacia el pasado”. Así termina, como es sabido, Francis Scott Fitzgerald The Great Gatsby. Recordemos la situación, Gatsby, curioso advenedizo empeñado en seducir a un amor (Daisy) de su juventud yace muerto en la piscina al otro lado de la bahía. Gatsby creyendo en la esperanza, no hacía más que avanzar hacia atrás, esto es, contra la corriente, empujado, impulsado, arrastrado hacia su propio pasado. Dicho de otra forma, Gatsby creyendo en la luz verde, en la esperanza de que hoy no, mañana conseguiría sus sueños, parece regresar tal cual era hacia si mismo. ¿Qué es eso de avanzar hacia el pasado? ¿Un curso de acción truncado, o mejor ontológicamente pervertido, una extraña deriva existencial? Ya es dudoso que la vida tenga una dirección, algún sentido ¿pero dos? ¡dos sentidos! Una carretera, por acudir al poderoso título del clásico del cine underground de Monte Hellman ¿asfaltada en dos direcciones?


¿La deriva inversa de un soñador? Gatsby tenía sus sueños (y quizás nos adelantamos, pero eran los que le mantenían con vida, al menos los que mantenían con vida la novela...) ¿Acaso la vida dura lo que duran los sueños? ¿Acaso la novela dura lo que dura poder contarnos los sueños?
Esa fue la azarosa existencia de Gatsby, el hombre empujado, paradójicamente, no sólo a no ver su sueño cumplido, sino a regresar, podríamos decir que "desensoñado" (por despierto), desengañado o despertado de nuevo en el momento de su concepción (la concepción del sueño allá en el pasado) justo cuando podría haberlo conseguido...

También Anthony Patch y Gloria Gilbert parecen desde el inicio de Hermosos y malditos abocados a una carrera perdida de antemano a pesar de (o precisamente por) su tan ambivalente como poderosa sed vital. En su caso, la novela casi dura lo que dura el whisky y el dinero, un dinero (la herencia del abuelo de Patch, un millonario moralista) que llega al fin, en forma de herencia, demasiado tarde, cuando ya no podrá redimir la caída del protagonista, cuando el personaje (demasiado parecido al propio Fitzgerald) se da cuenta de que ya no era quien había sido.

En fin, fiestas, escarceos, esteticismo, alcohol, existencias azarosas, poéticas, caprichosas con el paso del tiempo planeando sobre ellas en un extraño sentido. Es decir, y si se nos perdona la grandilocuencia, ¿está empeñado Fitzgerald, por decirlo con las palabras del Huxley de Literatura y Ciencia, en la tarea paradójica de convertir el azar de la existencia en significación? Se había dicho que la vida tiene un sentido, los más audaces (Hegel) que la historia también lo tenía. Ideologías poco modestas (el cristianismo, pero también Marx) depositaban en el futuro una suerte de redención (la salvación, la sociedad sin clases) al punto de que el sacrificio del presente era una opción más que viable. Fitzgerald a través de la voz de un vecino, la voz del camarada Nick Carraway, relata una peculiar forma de avanzar en la vida mientras se persiguen los sueños.
Los sueños a ese (o al otro) lado de la carretera. Nos referimos por supuesto, al hablar de sentido de la vida, no a un sentido como dudoso significado (meaning) sino como vector de direccionalidad. La carretera asfaltada en dos direcciones... ¡Vamos, que si circulamos hacia delante o hacia atrás! ¿Se trata del progreso? El progreso, seductora idea de la generación perdida que conoció (y diseccionó) perfectamente el escritor americano. Conocemos, entre otros por los demoledores escritos de Emil Cioran los aspectos terribles, pero también cómicos de ese progreso bajo la forma de utopía. Cioran precisamente admirador confeso (con definitivos matices) de otro texto que presentaremos más adelante. Viene al hilo por cierto, de la demolición. Demos, pues un salto hacia otra imagen poco intuitiva: ¡golpes que vienen de dentro a fuera! golpes desde dentro de uno mismo para ¿explicar? esa vida rota (¡pero con los trozos cuidadosamente pegados!) que es el Crack-up.
Permítasenos también citar in extenso (el párrafo no tiene, como suele decirse, desperdicio): “Claro, toda vida es un proceso de demolición, pero los golpes que llevan a cabo la parte dramática de la tarea- los grandes golpes repentinos que vienen, o parecen venir, de fuera-, los que uno recuerda y le hacen culpar a las cosas, y de los que, en momentos de debilidad, habla a los amigos, no hacen patentes sus efectos de inmediato. Hay otro tipo de golpes que vienen de dentro, que uno no nota hasta que es demasiado tarde para hacer algo con respecto a ellos, hasta que se da cuenta de modo definitivo de que en cierto sentido ya no volverá a ser un hombre tan sano. El primer tipo de demolición parece producirse son rapidez, el segundo se produce casi sin que uno lo advierta, pero de hecho se percibe de repente”.

Al decir de Cioran, bajo el gráfico rótulo Fisonomía de un hundimiento. La experiencia pascaliana de un novelista norteamericano, Fitzgerald “no se hallaba maduro para sus noches”, se trata al decir del lúcido ensayista rumano, de una lucidez sobrevenida: “el fruto de un accidente, de una fractura interior sobrevenida en un momento dado”. 

 El caso de Fitzgerald es el de aquellos que “(...) de repente un día se encuentran desengañados y como lanzados, a pesar de ellos mismos, en la carrera del conocimiento, tropezando entre verdades irrespirables, a las cuales nada les había preparado”. “De ahí, continua, el escritor rumano, “que sientan su nueva condición no como un favor, sino como un golpe. A Scott Fitzgerald nada le había preparado a afrontar o soportar esas verdades irrespirables. El esfuerzo que hizo para acomodarse a ellas no carece de patetismo”. Y más adelante y en la medida en que Fitzgerald, añade Cioran: “no logró mantenerse a la altura de su drama  no podríamos considerarlo como un angustiado de calidad.” Y definitivamente: “el interés que tiene para nosotros consiste precisamente en esa desproporción entre la insuficiencia de sus medios y la amplitud de la inquietud que vivió”

“No hay que ir mal vestido para ser un rebelde”, Fitzgerald o la Edad del Jazz
Sigamos aproximándonos al novelista: Como lo resume Beigbeder (en una lectura que no nos acaba de convencer) es cierto que “a Scott le gustaba tanto saquear el Ritz estando borracho perdido o precipitar su coche en los estanques: manchar su esmoquin es un gesto político, un modo de demostrar su desacuerdo con el mundo al que tanto había soñado pertenecer. Fitzgerald puede ser considerado el primer bobo (burgués bohemio o bourguois bohème) pero tenía la delicadeza de llamar a su izquierdismo «Generación Perdida»”.

De acuerdo. Por Fitzgerald sabemos que no hay que ir mal vestido para ser un auténtico rebelde. Aceptamos, que aquí, la rebeldía, en todo caso, es perfectamente bohemia.
Recordemos también, con el crítico francés, que T. S. Eliot, Henry James, Gertrud Stein o Ernest Hemingway viajan incansablemente por el viejo continente, y algunos como Eliott o Henry James se hacen súbditos británicos (aunque Fitzgerald y su mujer, Zelda, lo hicieran por la costa azul). Recordemos, ahora con Gutiérrez, que París se convirtió en residencia de Wharton, Nin, Barnes, Henry Miller o el mismo Hemingway. Pero Scott Fitzgerald estuvo como Cummings, como Faulkner o Anne Porter, sólo de paso o por reconocido placer como el viaje que los protagonistas de Hermosos y malditos nunca hicieron. Una suerte de exilio rebelde como experiencia inestable, pero también bohemia, compleja y liberadora. La década de los años 20 fue conocida, subrayémoslo otra vez, como la “edad del jazz” o la “generación perdida” expresiones acuñadas por Fitzgerald y Gertrude Stein respectivamente, expresando así de forma complementaria los aspectos de desarraigo pero también de improvisación dinámica que los caracteriza. El caso de Fitzgerald es un tanto especial. En un complejo mosaico de mitologías entre la bohemia y el victimismo, junto a la poética nueva de Pound, el refinamiento de la sintaxis en Hemingway o Pound, el reformismo social de Dos Passos, la liberación sexual de Miller o Nin, la fragmentación cultural de nuevos avances tecnológicos, el automóvil (en nuestra opinión, la presencia de los coches en El Gran Gatsby ¡y en el recorrido de recién casados de Anthony Patch y Gloria Gilbert –los hermosos y malditos- daría para más de un ensayo), el cine, etc. se encuentra también la coreografía ritual de los personajes de The Beautiful and the Damned (1922) novela de la tríada escogida aquí, Gilbert y Patch, así también la de Gatsby y Daisy, así, por último las personas reales de Zelda y Francis Scott Fitzgerald. La “edad del jazz” fue, definitivamente y como puntualizaría el autor de “El gran Gatsby” una época de milagros, de arte, de excesos y de sátira.
Vale.
Pero en el caso de Fitzgerald la crítica a la superficialidad y ambigüedad del tipo de cosas de las que escribe, aparece desde dentro. Aparecen a contrapunto, a contrapelo de la vida. Aparecen desde otra gran (pero más compleja y poética) superficialidad. Una frivolidad pensada, elegida, contrastada y que se sabe así. Resulta, en este sentido, aún más profunda que la mirada externa, prejuiciada y politizada que se suele hacer desde fuera a la idea misma del sueño americano. Realizada, pues, no desde fuera, sino desde dentro, las vividas escenas de amor y amargura de Hermosos y malditos, el final de Gatsby, los golpes del Crack up, etc. llevan detrás toda una poesía. La poesía de la misma existencia. Son lúcidos pero no podrán nunca llevar a un suicido decido como opción vital (tal es el caso de Hemingway, que se suicida a los sesenta y tres años de edad), llevan, en el caso de Fitzgerald que muere a los cuarenta y cuatro años, en un exceso de vida a una paulatina conversión en una verdadera, pero lúcida y perspicaz, ruina humana.
Un extraño declive ¿otra vez una suerte de progreso inverso? Un extraño itinerario parecido a lo que nos contaba de Gatsby (hacia su muerte) y de diferente forma de Anthony Patch (hacia su ¿locura?).

A propósito, aún no hemos hablado del narrador y sobre todo de la trama de las novelas...

(Continuará)

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"No se puede decir que fuera muy expresiva ni tampoco muy original, pero fue sin duda certera. "He leído su libro y es un buen libro", le escribió Gertrude Stein a Francis Scott Fitzgerald después de su primera lectura de El gran Gatsby. "Usted ha creado el mundo contemporáneo al igual que hizo Vanity Fair y éste no es un mal elogio". Esta escritora, que se convirtió en la gran referencia cultural de la Generación Perdida en Francia y que Woody Allen ha vuelto a poner de actualidad con su última película, Medianoche en París, vio inmediatamente lo que millones de lectores han constatado desde que se publicó en 1925: que se trata de una novela irresistible e inmensa sobre las ilusiones perdidas y aquellos sueños que nos pudren pero que también nos hacen seguir adelante.

Tras aquella primera lectura, Stein también constataba otra obviedad: la escritura "natural" del autor. La nueva versión de Justo Navarro, que ha editado Anagrama, respeta a fondo el ritmo y la naturalidad de la novela, al igual que demuestra su profundo conocimiento de la obra de Fitzgerald. Este crítico y novelista -su última obra publicada es la estupenda El espía- ya había traducido una amplia edición de sus cuentos que recientemente reeditó Alfaguara. Pero Gatsby, lo más parecido a la mítica Gran Novela Americana que haya producido el siglo XX, son palabras mayores y Navarro logra recrear el ritmo y el intraducible lenguaje de las flappers y de los años veinte. En breve, RBA sacará otra traducción de la novela, a cargo de Miguel Temprano, mientras que la editorial Paréntesis ha publicado una en 2011 realizada por José Luis Piquero. Tres traducciones nuevas y muy distintas entre ellas en apenas unos meses. Además, seguramente no es una casualidad que se esté rodando una nueva versión del clásico en estos mismos meses, dirigida por Barz Luhrmann, con Leonardo DiCaprio en un papel que ya interpretó Robert Redford a las órdenes de Jack Clayton. Gatsby regresa con los malos tiempos tal vez para recordarnos que las fiestas se acaban.

No es la primera que vez que Scott Fitzgerald vuelve a ser revisitado: hace un par de años aparecieron varias recopilaciones de cuentos y una novela sobre Zelda y Scott, Alabama Song, con la que Gilles Leroy ganó el Goncourt en 2007. Pero leerlo en clave de lo que está ocurriendo ahora, con el sentimiento de vivir en un mundo que se acaba, es toda una experiencia. Uno de los primeros títulos que pensó para Gatsby, según narra su biógrafo y antólogo Matthew J. Bruccoli, fue Entre el valle de las cenizas y los millonarios, unas palabras que leídas desde esta segunda década del siglo XXI tienen una extraña resonancia. La novela relata la historia de un hombre de misteriosa fortuna que trata de reencontrarse con el amor de su vida atrayéndola a las infinitas e inútiles fiestas que organiza en su mansión, desde la que contempla, al otro lado de un golfo, la casa de su amada.

(...)

Así suena la nueva versión de Navarro: "Fue lo que le devoraba, el polvo viciado que dejaban sus sueños"; "sabía que Tom seguiría buscando ansiosa y eternamente la turbulencia dramática de algún irrecuperable partido de fútbol"; "comparado con la distancia inmensa que lo había separado de Daisy, la luz verde parecía muy cerca de ella, casi lo tocaba".

Y, claro: "Así seguimos, golpeándonos, barcas contracorriente, devueltos sin cesar al pasado".

Un final traducido así por Miguel Temprano: "Gatsby creía en la luz verde, en el orgásmico futuro que año tras año se aleja de nosotros. Nos esquivó entonces, pero no importa..., mañana correremos más deprisa, extenderemos más los brazos... Y una bonita mañana... Y así seguimos bogando, como botes contra la corriente, arrastrados incesantemente hacia el pasado"

Y así se lee en la versión de Piquero una de las frases más famosas del principio: "Es lo que hizo presa en Gatsby, ese nauseabundo cieno que flotaba en la estela de sus sueños, lo que temporalmente liquidó mi interés en los inútiles pesares y las efímeras alegrías de los hombres". La lengua de Fitzgerald habla por sí sola de otra época y de otros tiempos que son también los nuestros."

Miguel Altares "Cuando la fiesta se acaba". Crítica de libros. Babelia, 7 de enero de 2011.


El gran Gatsby. Francis Scott Fitzgerald. Epílogo y traducción de Justo Navarro. Anagrama. Barcelona, 2012.

El gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald. Traducción y prólogo de José Luis Piquero. Paréntesis. Alcalá de Guadaira, 2012. 

El gran Gatsby. F. Scott Fitzgerald. Prólogo de Mario Vargas Llosa. Traducción de Miguel Temprano. RBA. Barcelona, 2012. 224 páginas. 22 euros.




BEIGBEDER, Fréderic, Último inventario antes de la liquidación, Barcelona, Anagrama, 2002.
CALLAHAN, John, F., Scott Fitzgerald's Evolving American Dream: The "Pursuit of Happiness" in Gatsby, Tender Is the Night, and The Last Tycoon, Twentieth Century Literature, Vol. 42, No. 3 (Autumn, 1996), pp. 374-395.
CIORAN, E., “Fisonomía de un hundimiento (La experiencia pascaliana de un novelista norteamericano)” en Ejercicios de admiración, Barcelona, Tusquets, pp. 158-167.
HOFFMAN, F. J., The Twenties, The Viking Press, New York, 1968
LOCKRIDGE, Ernest. Twentieth Century Interpretations of The Great Gatsby. Englewood Cliffs, N.J., Prentice-Hall, Inc, 1968.
MARTÍN GUTIÉRREZ, F., Literatura de los Estados Unidos. Una lectura crítica, Madrid, Alianza, 2003
MARSHALL, Brenda K. Teaching the Postmodern: Fiction and Theory. New York and London: Routledge, 1992.
MIZENER, Arthur. F. Scott Fitzgerald. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, Inc, 1963.
MOHRT, M.: La novela americana contemporánea, Escelicer, Madrid, 1956, p. 90.
SKLAR, Robert. F. Scott Fitzgerald, The Last Tycoon. New York: Oxford University Press, 1967.
TACCA, O., Las voces de la novela, Madrid, Gredos, 1979, p. 11.

viernes, 6 de enero de 2012

rostros


 
"Cuando John Cassavetes aborda su cuarta película, Rostros (Faces; 1965-1968), pasa por un mal momento. Su anterior película, Ángeles sin paraíso (A child is Waiting; 1963) le ha colocado en una posición complicada dentro de la industria; sus discusiones y luchas con Stanley Kramer, productor de la misma, le han alzado en el ranking de la lista negra dentro de los estudios, algo que ya se había ganado, poco a poco, por su actitud, siempre beligerante, extremadamente independiente. Sin duda alguna, algo así sólo tenía una salida radical: o su hundimiento o su lanzamiento. Claudicar o asentarse. Y comienza a gestar Rostros (...) " Miradas de Cine nº53 Agosto 2006
*
Hay rostros (faces) que en posición de descanso (cuando parece que ningún gesto se atreve a despuntar) son la expresión de un vacío sobrecogedor. Como si las ideas que antes se habían defendido incluso con vehemencia no fueran sino empujadas por un vendaval en tránsito en el interior de sus cabezas. Al escampar todo regresa al vacío. Sin embargo, dicen que se manejan bien en tiempo de crisis.
Es posible, como resulta sabido, sólo los peces muertos nadan en la tormenta.
*
GARCÍA CÍVICO, J., "aforismos en word, poemas con auto-reverse, final deliz con relatos", 2011.
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De Guindos dice que el paro pone en cuestión el Estado del bienestar ... El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha dicho que los "malos y ... económico del país, que pone en cuestión el Estado del bienestar. ...
El peródico de Cataluña, edición digital, 3 de enero de 2012
*
" (...) Rostros siempre ha destacado por el tratamiento que Cassavetes otorga a los primeros planos, en ocasiones primerísimos, buscando encuadrar los rostros de los personajes desde una cercanía, en ocasiones, excesiva. El rostro se convierte en la pantalla, ocupa todo el encuadre. Son planos que intermedian entre secuencias, casi como planos de transición y que podrían dar una idea errónea sobre su naturaleza, como si fueran innecesarios al romper la continuidad narrativa. Sin embargo, Cassavetes buscaba una expresión artística, casi vanguardista, donde poco le importaba que la narración pudiera verse alterada por esos planos, por esos acercamientos a los rostros donde la superficie de la piel, a través de la fotografía, posee una textura casi palpable. En realidad, antes que planos de transición, los rostros se convierten en una narración en sí misma: son los rostros, y sus expresiones, quienes nos cuentan algo." (1)
Miradas de Cine nº53 Agosto 2006



(1) Destacado nuestro

miércoles, 4 de enero de 2012

el universo (normativo) se expande


Una escena de la maravillosa "Annie Hall": un joven Alvy Singer (el personaje de Woody Allen) quejándose a
un médico de que el universo se está expandiendo (lo cual no es excusa para no hacer los deberes, el joven Alvy está en Brooklyn y Brooklyn no se expande)



"(...) como hemos ido viendo en la segunda parte de esta teoría “abreviada” del derecho, los hechos sociales y la práctica jurídica ponen en evidencia una creciente ampliación y diversificación de las normas que calificamos de “jurídicas”. El universo de normas jurídicas no sólo es amplio y complejo, además se expande."


Aymerich, I., Amblar, V., Cívico, J.,"La creación del derecho" en Teoría abreviada del derecho,  Low Cost, Valencia, 2012
Fragmento del manual: inminente publicación en febrero de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

Un año nuevo, acaso una plaza abierta


Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer - Avilés (España). Photo: Galeróa Antonio Torres Ochoa
  «(...) una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja. Un lugar para la educación, la cultura y la paz» 
Oscar Niemeyer, arquitecto

Pues, eso mismo: Un año nuevo, acaso una plaza abierta, un lugar para la educación...

Feliz año

martes, 27 de diciembre de 2011

Gente que da la corriente. El bisturí eléctrico de David Mamet: a propósito de "Razas"

David Mamet (Chicago, Illinois, 1947) es un escritor muy personal y casi siempre muy lúcido. Autor de guiones de películas de géneros muy dispares, ha dejado en todos ellos la huella de una crítica política, moral y social hecha sin concesiones buenistas ni "moralina" y también las precisas marcas de una suerte de bisturí eléctrico tan penetrante como perspicaz con el que nos ha enseñado (¡y con el que se ha ensañado!) durante hora y media el cuerpo de una sociedad llena sobre todo de hipocresía, miedos y miserias.

David Mamet: "¡por qué no se callan!"

Ejemplos de esa mirada airada, dura, y directa contra el imaginario más agradable del sueño americano (el poder, la riqueza, el trabajo, el cadillac, el dólar, la empresa, el éxito, el abogado...) y por extensión contra las imágenes mejor asentadas de la cosmovisión occidental, son los soberbios textos de Glengarry Glenn Rose (Foley, 1992) y (de forma mucho más sutil) Vania en la la calle 42 (Malle, 1994).


Mamet también aportó ese tono de crítica de fondo sin concesiones y apenas sin fisuras al llamado cine de juicios (y/o de abogados) en Veredicto final ("The Veredict", Lumet, 1982) ofreciéndonos una de las más conmovedoras imágenes del abogado integro (rara avis in terra), la de Paul Newman como Frank Galvin salvando un caso (y salvándose así mismo) en un juicio por error médico donde destacaba Mamet sobre todo la lucha entre dos fuerzas desiguales en términos de poder económico pero también en términos morales. 

En opinión del que esto escribe, el personaje que interpreta Newman rivaliza en fuerza con el mejo icono de este tipo de imaginario: el personaje clásico de Aticus Finch interpretado por Gregory Peck en la igualmente clásica "Matar a un ruiseñor" (Mulligan, 1962), la adaptación de la obra homónima de Harper Lee.
En la foto Newman como Galvin.


Hace unas semanas pude ver en el Teatro Principal de Valencia "Razas", un Mamet igualmente airado que hubiera hecho las delicias de muchos realistas jurídicos en la línea que inauguraran en EEUU Roscoe Pound y quizás también el mismo Oliver Wendell Holmes y en los países escandinavos Axel Hägerstrom, Alf Ross, entre otros. Una concepción del derecho, la realista, que creemos fundamental para acabar de entender bien el complejo "fenómeno jurídico".


En 1930 Jerome Frank publicaba Law and the Modern Mind para destacar los elementos psicológicos (y psicologizantes) en la mente del jurista y en el quehacer de los así llamados "operadores jurídicos", pues bien, este último Mamet "Razas" estrenado va a hacer dos años en Broadway, producido aquí por Bernabé Rico y Toni Cantó y dirigido por Juan Carlos Rubio, vuelve a ser una hábil disección de la mente y las "impurezas" del derecho. Como se ha dicho, un proyecto escénico serio, bastante riguroso (con lo que se pierde para quien no conozca la complejidad de la cuestión racial en EEUU: el legado terrible, la ignominia de la esclavitud, las peleas a muerte entre esclavos, el látigo, el sur, las huellas de la lucha por los derechos civiles, el racismo difuso, el racismo explícito, el ku-klux-klan, el asesinato de Luther King, el racismo que no desaparece, la polémica de la affirmative action...), un proyecto que me gustó por su acidez, por su lucidez, por su falta de moralina y la ausencia de concesiones y la presencia de mucho realismo en un tema que el teatro pocas veces aborda: el derecho.

Un momento del montaje de Razas, Rico, 2011.
Me perdí mucho diálogo porque no últimamente no oigo muy bien y porque en algunos momentos los actores hablaban de espaldas al público, pero no me fue posible dejar de distinguir (y de apreciar) de nuevo el bisturí eléctrico de Mamet en un tema que le gusta mucho a este blog: las imágenes del derecho: así el despacho de abogados interracial, una gozada para el mundo (mundos) del imaginario (imaginarios).

Fotografía de M. A. Pérez

Le agradezco a María Ángeles Pérez, otra buena estudiosa del imaginario jurídico, profesora de derecho procesal (y fotógrafa muy intuitiva) la deferencia y la amabilidad en proporcionarme sobre estas cosas inteligentes comentarios y muchas fotos.

martes, 20 de diciembre de 2011

Imágenes ya conocidas (III). Metáforas del horror: extraña fruta en el árbol


 

En 1939 una encuesta en el sur de EEUU mostraba que 6 de cada 10 blancos aprobaba la práctica de los linchamientos (apaleamientos colectivos que culminan con la muerte normalmente por ahorcamiento) de negros: asesinatos consentidos por las autoridades, legales o socialmente bien vistos, hechos "para dar ejemplo" o "para que (los negros) no se olvidaran de mostrar respeto (a los blancos)".
En esa época la Corte Suprema aprobaba la separación racial bajo el lema: "separados pero iguales".
Las estimaciones más conservadores de la época ofrecen como cifra aproximada unos 3000 linchamientos en el sur del país en las primeras décadas del siglo XX: 


Postal representando el linchamiento de personas de raza negra en Duluth, Minnesota el 15 de junio de 1920
.
Billie Holiday, cuya padre había muerto en 1937 tras ser rechazado por varios hospitales ("no lo mató la neumonía, lo mató Dallas" contaba la cantante de jazz), convulsionó al Cafe Society cantando un tema de Abel Meeropol, profesor judío de origen ruso afiliado al partido comunista que lo compuso (Bitter Fruit) y publicó luego bajo pseudónimo.



Strange Fruit is a song about terrible happenings, alluding to the lynching of black people that were taking place in Southern U.S. since the abolition of slavery and in a time when racial segregation still ruled.
The executions were mostly excused on alleged crimes but it didn't actually needed any kind of reasoning like subordination against separatism but instead were very supported by a white population that despite being a minority was still widely and openly racist.
The song was composed in 1939 by Abe Meeropol at a time were the lynching was still practiced. In the lyrics references to the beauty of the South are opposed to images of executions, describing the bodies as strange fruit hanging from a tree.



Its composer was a Jewish professor of Russian origins and member of the American Communist Party who, impressed by the image of a lynching, wrote a poem entitled 'Bitter Fruit' which later became the song that Billie Holiday included in her repertoire to close her performances in an atmosphere of stillness, silence and low lights.

Strange Fruit

Southern trees bear strange fruit
Blood on the leaves and blood at the root
Black bodies swinging in the southern breeze
Strange fruit hanging from the popular trees

Pastoral scene of the gallant south
The bulging eyes and the twisted mouth
Scent of magnolias, sweet and fresh
Then the sudden smell of burning flesh

Here is fruit for the crows to pluck
For the rain to gather, for the wind to suck
For the sun to rot, for the trees to drop
Here is a strange and bitter cry

viernes, 16 de diciembre de 2011

De cómo el sheriff Arpaio no debe seguir "hablestando": La imagen de la frontera abierta, el "indocumentado" como peligro, el tubo de neón sobre Texas y toda esas imágenes bullshit

"El Departamento de Justicia estadounidense ha acusado al sheriff más duro de Arizona de violar las leyes de derechos civiles por discriminar “en repetidas ocasiones” a inmigrantes de origen hispano en su lucha contra la inmigración ilegal. El sherif del condado de Maricopa, Joe Arpaio, conocido en todo el país por las extremas condiciones que impone en los centros de detención de inmigrantes, está acusado de ordenar arrestos ilegales, hacer fichas raciales de hispanos y usar una fuerza excesiva contra ellos.

Al sheriff Arpaio le gusta "hablestar" (1) contra los hispanos

Las autoridades federales consideran que la discriminación es “una práctica arraigada en la cultura de la oficina del sheriff”, según afirmó Thomas Pérez director de la división de Derechos Civiles del Departamento de Justicia.
Arpaio, por su parte, ha defendido su trabajo y acusó a la Administración de Barack Obama de favorecer la inmigración ilegal y de esconder intenciones políticas en la investigación. “Con sus decisiones, el presidente Obama y su grupo de amigos bien podrían poner un mensaje en luces de neón en la frontera entre Arizona y México que diga: ‘Ilegales, bienvenidos a EE UU. Nuestro hogar es su hogar”. Arpaio pidió que no le utilicen como “cabeza de turco”, y alegó una vez más que la estrategia del presidente solo servirá para dejar a más indocumentados en libertad, amenazando la seguridad de los norteamericanos.
El Gobierno inició la investigación sobre Arpaio en 2008, en el último mandato del expresidente George Bush, cuando ya acumulaba varias denuncias por discriminación, abuso de poder y violación de los derechos civiles. El llamado "sheriff más duro" de EEUU dispone ahora de un plazo de tres semanas para decidir si colaborará con el Justicia en la elaboración de un nuevo reglamento de su oficina que elimine las prácticas discriminatorias. Si Arpaio no accede antes del próximo 4 de enero, el Gobierno emitirá una orden judicial para obligarle a colaborar.

El Departamento de Seguridad Nacional también ha tomado medidas y retirará inmediatamente las competencias de los funcionarios de prisiones del Condado de Maricopa para detener a ciudadanos por cuestiones relacionadas con la inmigración. De esta manera, solo podrán enviar a prisión a aquellos inmigrantes indocumentados que tengan antecedentes o incurran en delito. El informe del Departamento de Justicia así la razón a decenas de organizaciones que han denunciado las prácticas de Arpaio, que ocupa su puesto desde 1993 y ha sido reelegido en cuatro ocasiones. Según el informe, la oficina del sheriff discriminó específicamente a detenidos que no hablaban inglés, no investigó repetidas denuncias de abusos sexuales en los centros de detención e incumplió su obligación de proteger a la población hispana.
Por su apoyo a leyes anti inmigración como la aprobada por el Estado de Arizona en 2010, Arpaio se ha convertido en un icono para los políticos ultraconservadores. Varios candidatos a la presidencia por el Partido Republicano han visitado su despacho en los últimos meses para conseguir su respaldo. El sheriff se decantó finalmente por el gobernador de Teias, Rick Perry."
El País, 16 de diciembre de 2011.

De nuevo norma en la imagen: inteligente portada de The New Yorker (creo que del día de acción de gracias): Se explica así: “Too often in politics, very complex subjects are being turned into sound bites, so it’s easy to take them apart,” says Christoph Niemann, this week’s cover artist. In “Promised Land,” he says, “I draw a parallel between current immigrants and early settlers—the hope is that it will provide context, to help keep things in perspective. Cartoonists, not politicians, should be the ones who condense political discussions into simple images.”



 
(1) Sobre el término "hablestar" puede verse la entrada "Diccionario Cívico":

jueves, 8 de diciembre de 2011

Espacio imago. Literatura sobre "Literatura y derecho": Enrique Marí y sus ficciones

Llevo tiempo disfrutando de la lectura de "La teoría de las ficciones" (Buenos Aires, Edueba, 2002): un  regalo de la muy generosa (en todos los sentidos) área de filosofía del derecho y de generosos profesores como Carlos Cárcova o Ricardo Guibourg de la Facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Mientras sigo ensuciando sus páginas con subrayados, dobles subrayados, círculos que encierran tal o cual término y exclamaciones y quizás porque hoy es mi cumpleaños y en estos días todo ha de perdonarse, no me importa reconocer que descubrí a Enrique Marí muy tarde, cuando ya había fallecido.

Lo descubrí buscando alguién que hubiera descubierto algo de la imaginería de Bentahm (al hilo de la inquisición y del panóptico). Lo descubrí solo y descubrí en la riqueza libre y desencorsetada de su mirada abierta al derecho, a la epistemología, a la literatura, que Marí había sacado a la luz sobre el imaginario y las ficciones desde las repetidísmas alusiones metafísicas a "dios", al "padre" etc. ocultas o explícitas en el discurso jurídico (no necesariamente de corte iusnaturalista) hasta el imaginario impuro del más puro de los positivistas (Kelsen y su Grundnorm). ¿Qué podía escribir, pues, yo del imaginario? ¿Qué podía hacer yo con ese artículo que tenía en mente salvo citarlo a él?

En 2008 busqué este libro sabiendo ya que su autor no existía entre las envidiables librerías de una facultad (¡de una ciudad!) cuyos estudiantes, cuyos ciudadanos, mencionan a Foucault en el café como aquí mencionamos a Cristiano Ronaldo.
Antes de marcharme en la UBA me ofrecieron este regalo:  

Enrique Marí, La teoría de las ficciones, Eudeba, Buenos Aires, 2002.
"La primera sensación que se obtiene al hablar de las ficciones es la de encontrarnos envueltos en una atmósfera de misterio. Atmósfera de un universo en el que prima el sabor y el gusto de y por las palabras, al haber quedado éstas libres de la fuerte fiscalización de lo teórico y lo conceptual. Espacio imago, poblado de imágenes y de imaginación; zona donde se han descomprimido fuertemente las tensiones hacia lo veritativo, a la par que ha aumentado radicalmente la expresión de lo simbólico, lo figurado y lo alusivo. Tanto en el arte como en la literatura y el derecho, la ficción, y en esto consiste su utilidad esencial, impide que la obra se cierre herméticamente sobre sí misma, lo que le acuerda un carácter vital consustancial con la experiencia más elemental de la vida y su aliento extensivo. La teoría de las ficciones no puede convertirse en un dispositivo donde la convicción cree la evidencia".

Enrique Marí 1928-2001


" (...) La magnitud de esta tarea sólo puede
medirse a partir de las carencias y de la abierta hostilidad
de la tradición teórica que campeaba y aún campea en las
facultades de derecho, para hacerse cargo de problemas
tales como las relaciones entre poder y derecho, derecho e
ideología, saber y poder. Enrique asumió esta tarea –de ribetes
que recuerdan al castigo de Sísifo– con pasión, humor
y resignación, consciente de la abierta resistencia del medio
a abrirse a otras ideas y disciplinas y a abandonar la tozuda
contemplación del propio ombligo.
¿Cuáles son los hilos que vertebran los trabajos de Marí en
el campo del derecho? Creo que su obra encarna los valores
propios de su
crítica inclaudicable, la apertura interdisciplinaria poco
común, la erudición gozosa, poética, guiada por el placer de
la lectura y del debate de ideas, y el refrescante carácter libertario
y antiautoritario que caracterizaba a sus ideales y a
su trato con las personas."

Christian Courtis, "Enrique Marí 1928-2001", Doxa, 24, 2001. 



La Facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires vista desde la Recoleta

"La teoría de las ficciones" es el libro que hoy (innecesariamente) recomendamos.

Como diría M.:

Que aproveche. A mí ya me aprovecha.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Con la cárcel en los talones: el código penal como macguffin

La imagen (en el imaginario social) del preso que entra por una puerta y sale por la otra sigue siendo dolorosamente falsa para muchas familias con personas en prisión.

España sigue teniendo una de las tasas de encarcelamiento más altas de Europa y una de las más bajas de criminalidad.

Como ha sido año de elecciones, hace ya tiempo que hablan bajito (por miedo a hacerse daño) las voces en los partidos políticos que solían abogar por suavizar el Código Penal y favorecer la redención de las penas.



Alrededor de un 70% de la población reculsa en España está entre rejas por reincidencia en pequeños delitos contra el patrimonio o por tráfico de drogas.
 

La razones de esta paradoja parece que siguen siendo las de siempre: la dureza de las penas para atentados contra el patrimonio en forma de delitos bastante habituales -robo y tráfico de drogas (no necesariamente para grandes cantidades)-; el continuo endurecimiento del Código Penal y la incorporación de nuevos delitos; la imposibilidad de redimir condena y el miedo del Estado para conceder la libertad condicional.

De está forma el cuadro que ofrecen las prisiones españolas está lleno de pobres, enfermos y drogadictos para los que cualquier forma de reincidencia (en puridad un Macguffin) por pequeña y comprensible que sea les condena a otra buena temporada entre rejas al parecer para mayor tranquilidad moral y quizás también espiritual del juez o de la jueza que dicta la sentencia.

"MacGuffin": La palabra procede del music-hall. Van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro “¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?”. El otro contesta: “Ah, eso es un McGuffin”. El primero insiste: “¿Qué es un McGuffin?”, y su compañero de viaje le responde: “Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en los Adirondacks”. “Pero si en los Adirondacks no hay leones”, le espeta el primer hombre. “Entonces eso de ahí no es un MacGuffin”, le responde el otro.

¿Qué ha hecho el acusado esta vez"
"Un macguffin, señoría"

Echamos a veces en falta un código realista que informe más claramente del macguffin y de los leones cerca de Nueva York, al parecer tampoco allí es posible ya sentirse seguro. También por cierto, se echa en falta un código que informe con más claridad de cuál es exactamente el patrimonio medio a partir del cual otros ciudadanos, por lo demás iguales, quedan exonerados del mismo aliento enseñoreado-serio-severo-punitivo-edificante de aquellos que presumen de haber leído a André Guide precisamente en los Adirondacks.


Fuente: El País
Sobre el Macguffin vid.: François Truffaut, El cine según Hitchcock, Alianza, Madrid 1974.



martes, 22 de noviembre de 2011

Kelsen y Radbruch contra los nazis: un video


Fragmento de una clase del profesor Dr. Juan Abelardo
Facultad de Derecho
Universidad Panamericana
Ciudad de México

martes, 15 de noviembre de 2011

Diccionario Cívico (I): "Hablestar"

Diccionario Cívico (H)

Hablestar:
1. Apestar hablando o hablar echando pestes normalmente contra otra raza, contra un pueblo entero o contra la mujer, contra los extranjeros o simplemente contra los débiles.
2. En la empresa hablar mal del compañero que no está presente.
3. En el ámbito académico echar pestes contra grupos históricamente desaventajados.
4. Hablar dando asco o sin sentido a la manera de tal o cual líder totalitario. Hoy hablar como experto en economía.
Ejemplos: “El tertuliano de intereconomía hablestó anoche sobre los socialistas” o “Tal político de Badalona estuvo hablestando de los rumanos”.

"The Great Dictator" (Chaplin, 1940)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Blake, Thomas, Rilke, Hölderlin, Rimbaud... Malick

El árbol de la vida: libro de poemas y compendio de metafísica de Terrence Malick. "The Tree of Life" (Malick, 2011)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Que te calles Carmele y Los viajes de Gulliver: la vida es una tómbola

Hola Carmele te escribo porque es la única forma de que me escuches callada.
Me he enterado de una primicia: Los viajes de Gulliver fue una de las lecturas preferidas y por tanto, sí, sí, pre-fe-ri-das, y por tanto una importante influencia, cállate Carmele, una influencia, decía, en teóricos políticos como Thomas Paine o William Godwing, sí, sí, William Godwing, el papá de la mamá en sentido metafórico, Carmele, me-ta-fó-ri.co, la "mama" te quería decir, entrecomillada si lo quieres así, vale, pero la mama, en todo caso, de "Frankenstein" (¡el moderno Prometeo!), Mary Shelley, ¡Mary Shelley! la escritora, la autoooooooora, claaaaro, su padre fue el marido de Mary Wollstonnnnnnnnnnnnnnecraft, sí, sí, la sufragista, Mary Shelley la hija que se llama Shelley por su marido, el poeta... Shelley, claro, ¿me sigues? ¡Que te calles Carmele!
Hablando de nombres, Carmele, Jonathan Swift fabuló lugares donde cabía otro tipo de normas, normas con sanciones positivas, premios o estímulo para lograr tal o cual fin que se considera valioso (como aquellas de las que luego hablara Norberto Bobbio), normas afortunadamente no "naturales" normas que podían ser de otra manera, sí, por eso lo pongo en el blog de mi tocayo, pero ¿sabes, Carmele? Swift también se inventó el nombre de Vanessa, sí, Carmele, como Vanessa Redgrave, o Vanessa Paradise, ¿que no sabes quién es, Vanessa Redgrave, Carmele? Pero si Canal 9 pone todas las noches sesión doble de Free Cinema inglés, que no Carmele, no, no, la Nouvelle Vague fue en Francia, pues sí, sí, la nueva ola, claaaaaaaaaaaaaaaaro, lo presenta, el de Tómbola...¡que no, Carmele! que quería ser irónico, como Swift, ¿satírico? muy bien, Carmele, tienes razón satírico. Nada, era sólo eso. Besos, besos, besos XXX.
Jesús (Mariñas).


Primera portada de Gulliver's Travels (1726) 

Viaje a Brobdingnag
Junio 20, 1702 — Junio 3, 1706
Cuando el barco «Adventure» es desviado por las tormentas y forzado a ir a una isla por agua fresca, Gulliver es abandonado por sus compañeros y encontrado por un granjero que es justo el contrario de los liliputienses (la escala de los liliputieneses es de 1:12; en Brobdingnag es al contrario 12:1). El granjero lo trata como una curiosidad y lo exhibe por dinero. La noticia se extiende y la Reina de Brobdingang quiere ir a ver el espectáculo. Adora a Gulliver y es comprado al granjero para llevárselo como favorito a la corte.
Como Gulliver es demasiado pequeño para usar sus sillas, camas, cuchillos y tenedores, la Reina manda construir una pequeña casa en la que puede ser transportado de un lugar a otro, a la que se refieren como la «casa viajera». Entre pequeñas aventuras como luchar contra avispas gigantes o ser llevado por un mono hasta el tejado, habla del estado de Europa con su Reina. La Reina no se impresiona con las historias de Gulliver sobre Europa, especialmente cuando se entera del uso de los cañones, las balas y mantiene una discusión acalorada con Gulliver sobre su civilización, las leyes...

viernes, 4 de noviembre de 2011

All blacks

Demodé

De moda

jueves, 27 de octubre de 2011

Not Missing: Nunca acaba de hacerse justicia para Jack

A Astiz se le acusa entre otras heroicidades del asesinato y tortura de jóvenes, ancianas y algunas madres de la Plaza de Mayo que atendieron a un joven de aspecto educado y al que llegaron a contar que buscaban a sus hijos, también se le acusaba del asesinato, desaparición y tortura de dos monjas francesas.


¿No hay algo pavoroso en el gesto maniático del torturador Alfredo Astiz esta madrugada colocándose la banderita argentina correctamente (sic) en la solapa mientras hace como que no escucha su sentencia por crímenes de lesa humanidad?


Argentina, también Chile, también Spain...
Dos imágenes de la bandera como coartada del psicópata hechas desde el cine: el explícito poster de "Garage Olimpo (Bechís, 1999) y Lemmon en ´"Missing" (Costa Gavras, 1982)


Garage Olimpo (Marco Bechís, 1999): La represión en Buenos Aires. La tortura en garajes, gimnasios y tiendas de electrodomésticos.

Jack Lemmon como Ed Horman en Desaparecido ("Missing) Costa Gavras, 1982. La película refiere las desapariciones y asesinatos que siguieron al derrocamiento del presidente electo Salvador Allende y el golpe de Estado -con el apoyo de EEUU y la CIA- de 1973.


Nunca acaba de hacerse justicia para Jack, apenas sitio para otra banderita en la solapa.

jueves, 13 de octubre de 2011

Aforismos en Word (II): Elogio (I) de los cínicos

"De los derechos humanos: Saciado el apetito de matanza se observa que la cuestión del fundamento no era prioritaria. El ironista liberal aún es perfectible en ese punto. Los mutilados prefieren a los cínicos, incómoda pero necesaria caterva canina de militantes no simpatizantes".

GARCÍA CÍVICO, J., "De filósofos, dioses Chejov y niños selváticos. (Aforismos en Word)", Dilema, Revista de Filosofía, Universitat de València, Volumen XIII/ 1-2, 2009, p. 139-142.


"The Wild Bunch" (Grupo Salvaje, Sam Peckimpah, 1969)

Aforismos en Word (I): "¿Ande andarán?

"Todo libro de filosofía moral o política empeñado en referir extraños sujetos pacíficos en la construcción procedimental de otra utopía debería ser reseñado por Radamantis, hijo de Zeus y Europa, quien debido a su sabiduría, fue encargado de juzgar a los muertos en el Hades. Comunidad dialógica ideal, sujetos en equilibrio reflexivo...
¿Ande andarán?
Espacios alienígenos por descubrir. Formidables (y por supuesto ya fútiles) viveros de redención".

GARCÍA CÍVICO, J., "De filósofos, dioses Chejov y niños selváticos. (Aforismos en Word)", Dilema, Revista de Filosofía, Universitat de València, Volumen XIII/ 1-2, 2009, p. 139-142.
1994: Otro genocidio: Los hutus habían huido por miedo a represalias después de que los tutsis, en junio de 1994, se hicieran con el poder poniendo fin al genocidio que se estaba produciendo en Ruanda. Extremistas hutus habían matado hasta aquel momento a unos 800.000 tutsis y hutus moderados.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sabra y Chatila: De repente el último verano

Al final del verano sorprendernos quizás de no recordar a las víctimas de las matanzas de otro final de verano.
Estos días hizo 30 años de las matanzas de Sabra y Chatila durante la llamada "primera guerra del Líbano" la operación que quiso "llevar la paz a Galilea". Las matanzas de mujeres y niños representaron el episodio más horrendo de una larga escalada de odio.

Los últimos días del conflicto el ejército de Israel cercó el campamento de refugiados palestinos.
Con la excusa de detener a terroristas palestinos la milicia falangista libanesa que clamaba venganza por el asesinato de su lider pidió entrar al campamento de refugiados.

Allí se refugiaban civiles. Israel permitió la entrada a los campos de las milicias cristiano-falangistas libanesas quienes con toda tranquilidad armados con rifles, cuchillos, palos y hachas pasaron el día entero cortando el cuello a unos mil refugiados palestinos sobre todo a niños, mujeres y ancianos.

Al escuchar los primeros gritos de horror algunos soldados del ejército israelí hicieron llamadas telefónicas a sus superiores y a sus dirigentes (Ariel Sharon) advirtiendo de lo que estaba pasando, otros sólo fumaban, otros iluminaban por la noche el cielo con bengalas (el campo de refugiados debía parecer un estadio de futbol) para que los falangistas pudieran violar, torturar y mutilar a civiles durante 30 horas.

Cuando todo el campo estaba inundado de sangre y cuerpos mutilados alguien dió la orden de parar.



Esta masacre mereció la calificación de acto de genocidio por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas a través de su resolución 37/123.

Las milicias cristianas de Pierre Gemayel, padre de Bashir y dirigidas en la matanza por  Elie Hobeika decían inspirarse en la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera y en el fascismo italiano. Exportando estilo.

"Vals con Bashir" (Ari Folman, Israel, 2008) es un documental animado sobre la matanza de refugiados palestinos en Sabra y Chatila (Líbano) en 1982. Una noche, en un bar, un viejo amigo cuenta al director Ari que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros. Cada noche, el mismo número de animales. Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con el Líbano a principios de los años ochenta. Ari se sorprende ante el hecho de que no recuerde nada de ese periodo de su vida. Intrigado, decide ver y hablar con viejos amigos y antiguos compañeros dispersados por el mundo entero. Necesita saber la verdad acerca de ese periodo y de sí mismo. Ari escarba cada vez más y sus recuerdos empiezan a reaparecer mediante imágenes surrealistas...



La película fue seleccionada por Israel como candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El principio es modélico y demoledor: 26 perros aullando bajo la ventana de alguien que no puede dormir. El título hacer referencia a un soldado israelí que comienza a disparar indiscriminadamente hacia unas paredes llenas de posters de Bashir.




El director, Ari Folman es un documentalista israelí que no había trabajado en la animación pero usa ambos formatos para reconstruir de forma original, sorprendente y emotiva, las memorias y las alucinaciones en un claroscuro acompañado de música (¡this is not a love song!) y de recursos del mejor cine para mantener la atención del espectador.


Ari Folman



La película es emocionante y plena de recursos visuales (del estilo de Apocalypse Now). Cuando la imagen real de la matanza hace aparición en los instantes finales, el golpe es devastador, la muerte, el horror se hace absolutamente real y como siempre absolutamente actual.